Vuelvo a
comenzar. Es un desplazamiento de distintos vectores. Algunos son perceptibles,
otros son empíricamente comprensibles,
pero la Historia solo se comprende idealmente.
Si bien, Marx entiende la historia desde el materialismo histórico, puede
avanzar en sus pretensiones porque debe asumir a priori que nada de lo que
esgrime se da de facto. Es muy celebrado por la ilustración, por ejemplo,
el derribo de las murallas que protegían la ciudad. Este acto ha sido casi
idéntico, en cualquier País de Europa. De esta forma, el pasado era soterrado.
De igual manera, el pasado es también, en cierta medida anónimo. Son los observadores y los oyentes, los que
reconstruyen el relato. La historia da lugar así a nuevos formas de ser. El yo
del pensamiento moderno se absolutiza mas con Hegel. La verdadera problemática
Hegeliana es que el hombre sea historia, mientras el resto del mundo es
ignorado. Un mundo convertido a cenizas sometido a leyes asociacionistas, ley
espacial ,ley de gravitación universal, percepciones que siguen a gran
velocidad el movimiento.
La historia
crea el interés lícito de eliminar la historia. Benedetto Croce afirma que en
toda la historia solo está presente la contemporaneidad.
El pasado es
constitutivo de una autoridad que instituye leyes. La monarquía, deja su
impronta, para dejar constancia de cómo aquello
fue. La Ilustración realiza el
aniquilamiento de la tradición. Cabe decir que, la ilustración proviene de las
clases altas. Ellos no entienden la cultura tradicional y prefieren llevar al
pueblo a la educación, causando la caída de la monarquía bajo cuyo nombre
intermedian. La monarquía fracasa en Francia y la Ilustración triunfa, pero la
monarquía triunfa en el resto de Europa, mientras que la Ilustración fracasa en
toda Europa. Lo que de ahí surge es la sistematización de toda la vida, como
hacer en cada momento lo que de ¨nosotros¨ se demanda. La Ilustración deja la vía
libre para la aparición del imperialismo. Se institucionaliza la vida militar,
el ministerio de la guerra, el servicio militar obligatorio, la industria
armamentística.
Esta
sumisión al progreso, tiene efectos perniciosos en lo que entendemos por
historia. En cuanto la tradición es erradicada, la historia es entendida desde
el sueño del progreso. El presente es algo que no es deseable que vuelva a
repetirse. Cabe pensarse que un sujeto u otro pueden pensar cosas
análogas desde distintos lugares. Al reflexionar extraemos verdad de otras
personas. Entonces da igual de donde proviene el Ego Cogito, cuando se
transforma en un pensamiento colectivo que se convierte así en un Ego absoluto.
Nietzsche entiende muy bien la monstruosidad de conocerse desde la analogía de
la interioridad. Sin más referencia de
que “el otro” sea como yo. El yo absoluto reduce el hombre a una sola dimensión.
Gadamer
entendió el concepto de tradición a partir del de dogma. Está contenido en un
horizonte que posee expectativas (opiniones previas). El concepto forma parte de un nuevo giro
hermenéutico opuesto al concepto de
tradición ontológico. Heidegger ya lo había empleado en su teoría de la
facticidad. Lo que es tradición queda relegado a formar parte del sistema
operativo Heideggeriano. “Gadamer consideraba que era fundamental repensar el
concepto de tradición para extraer de ahí un tratamiento ontológico, con un
sentido nuevo” para ello indaga en sus distintas formas, su sentido, y su
constitución.
En “verdad y
método” Gadamer habla de distintos tipos de tradiciones, el más usual sería el
de la tradición cultural, pero no sería el único. Incluso muestra las tradiciones
s autogeneradas espontáneamente por
personas que propagan una idea, sin querer darle difusión.
La
confluencia de estas ideas, daría lugar a un dogma primordial. Ella indicaría
que el pasado y la historia confluirían desde distintos puntos, sin
homogeneización alguna.
Dogma es una
proposición que se asienta como firme y cierta como principio innegable.
Allí convergen otras ideas opuestas. La
comprensión de algo no puede deducirse a través de un proceso metodológico.
Esta acontece a través de un juego. El juego es la justa opinión de lo tratado.
A través de un trato continuado, le otorgamos el significado que de ello
esperábamos. Todos los que participamos del juego, somos portadores de su
verdad. De lo que ahí surge es la comprensión misma que deseamos alcanzar. Es
el proceso contrario al pensar, en el desplegamos todo nuestro subjetivismo
para no apreciar las cosas en su falta de significación. El hombre moderno es
el hombre colectivo. Desde el (yo) moderno, la colectividad define a las cosas para
que sean lo que deseamos que sean. Ellas están a mi disposición. (Yo) las coloco, las clasifico, las defino y
cuando me dejan de ser útiles, las destruyo. El sujeto es propiedad de la
colectividad. El individuo es la ruina,
pero cree en su propia autonomía. Piensa que es libre, la libertad se focaliza
en su capacidad material, para independizarse económicamente, pero anda siempre
preguntando al colectivo para que valore sus acciones.
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