jueves, 27 de marzo de 2014

La ruptura de la tradicion en el pensamiento moderno

Vuelvo a comenzar. Es un desplazamiento de distintos vectores. Algunos son perceptibles, otros son empíricamente  comprensibles, pero la Historia solo se comprende idealmente. Si bien, Marx entiende la historia desde el materialismo histórico, puede avanzar en sus pretensiones porque debe asumir a priori que nada de lo que esgrime se da de facto. Es muy celebrado por la ilustración, por ejemplo, el derribo de las murallas que protegían la ciudad. Este acto ha sido casi idéntico, en cualquier País de Europa. De esta forma, el pasado era soterrado. De igual manera, el pasado es también, en cierta medida anónimo. Son  los observadores y los oyentes, los que reconstruyen el relato. La historia da lugar así a nuevos formas de ser. El yo del pensamiento moderno se absolutiza mas con Hegel. La verdadera problemática Hegeliana es que el hombre sea historia, mientras el resto del mundo es ignorado. Un mundo convertido a cenizas sometido a leyes asociacionistas, ley espacial ,ley de gravitación universal, percepciones que siguen a gran velocidad el movimiento.
La historia crea el interés lícito de eliminar la historia. Benedetto Croce afirma que en toda la historia solo está presente la contemporaneidad.
El pasado es constitutivo de una autoridad que instituye leyes. La monarquía, deja su impronta, para dejar constancia de cómo aquello fue. La Ilustración  realiza el aniquilamiento de la tradición. Cabe decir que, la ilustración proviene de las clases altas. Ellos no entienden la cultura tradicional y prefieren llevar al pueblo a la educación, causando la caída de la monarquía bajo cuyo nombre intermedian. La monarquía fracasa en Francia y la Ilustración triunfa, pero la monarquía triunfa en el resto de Europa, mientras que la Ilustración fracasa en toda Europa. Lo que de ahí surge es la sistematización de toda la vida, como hacer en cada momento lo que de ¨nosotros¨ se demanda. La Ilustración deja la vía libre para la aparición del imperialismo. Se institucionaliza la vida militar, el ministerio de la guerra, el servicio militar obligatorio, la industria armamentística.
Esta sumisión al progreso, tiene efectos perniciosos en lo que entendemos por historia. En cuanto la tradición es erradicada, la historia es entendida desde el sueño del progreso. El presente es algo que no es deseable que vuelva a repetirse. Cabe pensarse que un sujeto u otro pueden pensar cosas análogas desde distintos lugares. Al reflexionar extraemos verdad de otras personas. Entonces da igual de donde proviene el Ego Cogito, cuando se transforma en un pensamiento colectivo que se convierte así en un Ego absoluto. Nietzsche entiende muy bien la monstruosidad de conocerse desde la analogía de la interioridad.  Sin más referencia de que “el otro” sea como yo. El yo absoluto reduce el hombre a una sola dimensión.
Gadamer entendió el concepto de tradición a partir del de dogma. Está contenido en un horizonte que posee expectativas (opiniones previas).  El concepto forma parte de un nuevo giro hermenéutico  opuesto al concepto de tradición ontológico. Heidegger ya lo había empleado en su teoría de la facticidad. Lo que es tradición queda relegado a formar parte del sistema operativo Heideggeriano. “Gadamer consideraba que era fundamental repensar el concepto de tradición para extraer de ahí un tratamiento ontológico, con un sentido nuevo” para ello indaga en sus distintas formas, su sentido, y su constitución.
En “verdad y método” Gadamer habla de distintos tipos de tradiciones, el más usual sería el de la tradición cultural, pero no sería el único. Incluso muestra las tradiciones s autogeneradas  espontáneamente por personas que propagan una idea, sin querer darle difusión.
La confluencia de estas ideas, daría lugar a un dogma primordial. Ella indicaría que el pasado y la historia confluirían desde distintos puntos, sin homogeneización  alguna.

 Dogma es una  proposición que se asienta como firme y cierta como principio innegable. Allí convergen otras ideas opuestas.  La comprensión de algo no puede deducirse a través de un proceso metodológico. Esta acontece a través de un juego. El juego es la justa opinión de lo tratado. A través de un trato continuado, le otorgamos el significado que de ello esperábamos. Todos los que participamos del juego, somos portadores de su verdad. De lo que ahí surge es la comprensión misma que deseamos alcanzar. Es el proceso contrario al pensar, en el desplegamos todo nuestro subjetivismo para no apreciar las cosas en su falta de significación. El hombre moderno es el hombre colectivo. Desde el (yo) moderno, la colectividad define a las cosas para que sean lo que deseamos que sean. Ellas están a mi disposición.  (Yo) las coloco, las clasifico, las defino y cuando me dejan de ser útiles, las destruyo. El sujeto es propiedad de la colectividad.  El individuo es la ruina, pero cree en su propia autonomía. Piensa que es libre, la libertad se focaliza en su capacidad material, para independizarse económicamente, pero anda siempre preguntando al colectivo para que valore sus acciones.

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