Nuestros
sentidos son demasiado defectuosos para registrar lo que es nuestro entorno.
Aquí también incide la razón, alterando nuestra percepción de las cosas en cada
momento. Lo que la razón no entiende, no existe.
Henri
Lefebvre, en su materialismo dialectico, sostuvo que la necesidad de
cotidianeidad se halla sumergida en el dominio del capitalismo, cuya función es
reproducir la dominación que las clases dominantes poseen sobre el
proletariado.
La leve aprehensión del espacio es la generación
de imágenes a partir de objetos sentidos por nuestros sentidosella es multiple.
Todas son atribuciones con mayor o menor
grado de abstracción.
La
comprensión del mundo tiene que ver con el percibir de las cosas, pero la
comprehension tiene que ver con la
aprehensión que genera ideas que difieren de la realidad.
Lo real se
comprende y se aprehende.
En lo real,
no hay espacio sino configuraciones acotadas llamados lugares. El lugar es un
sitio en concreto, es un punto y una referencia.
Sin referencias,
solo existe el espacio. Pero hasta el espacio exterior es un lugar y no un
espacio. El espacio no se aprehende. No es aprehensible. No hay lectura ni
admite discursion. Lo infinito esta fuera de nuestro alcance. Por ello lo que
hacemos es comprimirlo, haciéndolo de todo, uno. Comprenderlo.
Lo que se
aprehende, se hace aprehensible, pues difiere sensiblemente de lo real.
Ahora bien,
tampoco la realidad es real.
En todo
ámbito, cuando caminamos por la calle y nos detenemos ante algo conocido, vemos
lo que allí no hay. No hay objetividad mi ver no es transmisible, ni nada hay
que se comprenda y por tanto todo se formula desde lo subjetivo.
. La arquitectura no da forma a un espacio sino que
transforma el espacio en lugar.
El espacio
es un vinculo conservado intencionalmente para hacer oficial la memoria del
humano, en el que sus grandes acciones relatan sus grandes cualidades.
La historia
conserva parte de los lugares, documentado bajo una pretensión idealista, pero
que además pretende ser oficial.
El hombre es
un lugar. El vientre materno es el lugar primigenio. El lugar en que me
introduzco es lugar por el que salgo. El hombre es memoria. El lugar recordado
hace “memorable” la vida. La memoria es el documento de un lugar. El hombre de ordinario
no produce un Documento para hacer historia pues no tiene pretensión de
conformar ninguna de los dos, entonces ¿cual vendría a ser el instrumento que
da cuenta de la vida del hombre ordinario? Oponiéndose al Documento Rancière
propone como testigo y testimonio de esta nueva historia el monumento,
entendiéndolo no como lo define el diccionario de la RAE: Obra pública y
patente, como una estatua, una inscripción o un sepulcro, puesta en memoria de
una acción heroica u otra cosa singular. Este es el Docu-Monumento de esos
grandes
“El concepto de producción del espacio desarrolla un
concepto ya muy conocido, clásico, reiterativo: el de
producción, pero indica un cambio en la producción, en las fuerzas
productivas; se pasa de la producción en el espacio a la producción de espacio”.
(2)
La costumbre
con su temporalidad inauténtica, es pues,
A-historica. Solo reproduce y
perpetua las relaciones de dominación. Lo cotidiano, es la tierra que pisamos,
que está presente y no lo está. Es un tipo de Sial o de sima, que se hunde bajo
nuestros pies, en el cual se sedimentan los convenios y las coacciones del
poder. Si no poseemos más autonomía, es porque nos estamos hundiendo
constantemente, es porque pisamos en falso.
La semana
santa es la socavación del agnosticismo. Los dominantes salen a la calle y ven
en su propia minoría como sustentan el poder. Mientras que en una
manifestación, son los que están en sus casas los que desde el televisor,
desvirtúan y niegan la ocupación de las calles.
El espacio tiene un ámbito productivo. Es
como el lugar donde el agricultor
siembra pero alguien ha colocado allí un cartel que nos avisa que el terreno
esta en venta.
La calle es
un lugar. No un espacio. El espacio es productivo y posee un doble aspecto, por
un lado. Produce ideas, conocimiento, identidad mientras que por otro lado lo que genera son bienes: mercancías,
objetos, alimentos.
El primer
lugar conocido es la placenta materna. Desarrollarse físicamente /crecer/ es
hacerse uno su propio espacio. El cuerpo es el origen y la medida de nuestra
experiencia espacial. Las medidas de nuestro desplazamiento son siempre hacia
nuestra derecha, hacia nuestra izquierda, arriba, abajo y a veces son
aproximaciones semánticas, un poco más arriba, así, así sigue…. Ya casi esta.
Mi derecha,
pero, es la izquierda del individuo que tengo en frente. Desde nuestra cultura
valoramos lo alto por encima de lo bajo. Un niño alto, alta alcurnia, clase
alta por bajos fondos, bajeza moral, baja.
No
concuerdan las percepciones de un grupo de personas cuando se encuentran en un
determinado sitio, por ejemplo una montaña rusa.
“El espacio no plantea la comprensión del
espacio mismo”. El espacio es puesto en duda por nuestros sentidos como lugar.
El espacio como tal nunca existe, pero alcanza una existencia simultanea en
distintos niveles.(1)
El mundo es
siempre otra cosa de la que deseábamos demostrar. “la realidad es siempre
demasiado vasta y los medios directos fallan…”
El entorno
puede ser movimiento. Todos los seres erguidos, en nuestro pequeño planeta son
balas, disparadas a gran velocidad. Nada permanece quieto.
Según Michel
Foucault, una de las principales razones por las que el espacio no logra
constituirse históricamente en un campo de conocimiento –una ciencia- , se
encuentra a finales del siglo XVIII. En esa época –pensamiento Ilustrado y
revolución Francesa- filósofos racionalistas que desde el XVII desarrollan
importantes avances en la concepción del espacio como Spinoza, Leibniz o
Malebranche critican del espacio el rango del absoluto. Leibniz derriba el
concepto del espacio absoluto introducido por Newton, argumentando que el
espacio solo existe cuando algo lo ocupa. El espacio Newtoniano era una
herencia legítima, del mismo Demócrito y que siglo tras siglo, no sufría apenas
variaciones. Lo infinito del espacio, paso a ser finito, acotado, restringido.
El espacio corresponde a la extensión infinita que contiene toda materia
existente res extensa (mundo físico)
en oposición al res cogitans
(mente,sujeto, pensamiento), ambas nociones propuestas por Descartes.
El
convencionalismo de lo cotidiano es represivo. Lefebvre fue censurado duramente
por sus ideas profundas y Marxistas sobre el arte y la fabricación de la
realidad. Lefebvre es un antecesor de Baudrillard, pero en castellano apenas
existen obras e incluso muchas no están ni editadas, a pesar del fuerte interés
que despertaron en su época.
El espacio
mental anula ese movimiento. El espacio vinculante es
desplazado por un espacio afectivo. No hay realidad o esta nunca puede ser
enfocada directamente.
¿Hay por
ello caos? No, no lo hay.
La historia
de la representación del movimiento se vuelve, entonces, la historia de la
comprensión del movimiento, de la manera de abarcar la realidad y comprenderla
para dominarla. Para comprender se necesita representar y asimilar. Si
entendemos el pasado es porque reproducimos el pasado en el presente. Así
entendemos las cosas.
“Los sucesos
cotidianos nunca pueden ser vistos como insignificantes” (3) Cuando Emile
Durkheim afirma que las relaciones sociales perduran por inercia, explica
además que a las relaciones sociales hay
que darles el tratamiento de cosas y realmente sabe lo que quiere decir con
ello.
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