viernes, 4 de abril de 2014

Pensar en falsum

Equivocarse

No saber de lo que uno habla, desconocer un tema en profundidad, desistir en las creencias en las que uno piensa.
Con esto retomamos otra vez el hilo. Una vez que sabes que te has equivocado en algo significa también que te has equivocado en mucho. No hay que dejarse llevar por la desesperación. No hay nada vergonzoso.
Nuestras escuelas están plagadas de estudiantes que no pueden hablar. En ellas hay un orador que usa su autoridad para poner orden y el orden lo usa para proseguir en su discurso sin que nadie le detenga. No debe extrañarnos si los mal llamados alumnos comienzan a bostezar y dejan de prestar atención.
Tan solo en el parvulario se les deja conversar e interactuar con el adulto. En esta época entendemos que el juego es una forma de aprendizaje, los niños ríen y con su sonrisa aprenden. Se dejan llevar por el asombro. (La palabra asombro también significa ver y significa sacar de la sombra). Todo les hace gracia. Se divierten y nos parece natural que se desarrollen amparados por la risa. He usado la palabra Parvulario deliberadamente. El sufijo Arium denota que es un lugar donde poner a cubierto las cosas. Semin-arium, sol-arium…
Pero de pronto el niño entra en el colegio y todo es distinto.
Desde la seriedad, las normas y la no intervención del niño. Se le demanda un aprendizaje  donde se mermara su capacidad comunicativa. Los niños de familias numerosas o con habilidades comunicativas pasaran delante, los tímidos serán marginados.
Como obtiene una persona información para  desarrollarse. Pues básicamente de la comunicación.  Dia- logos. Dialogando. No es el alumno el que debe mostrar interés, es el profesor el que debe hacer que sus clases resulten atractivas. Basta ver con que consideración se trataban los personajes en los diálogos Platónicos, incluso cuando el interlocutor oía cosas desagradables, no lo tildaba mas allá de la sandez.  
Siempre he tenido problemas para relacionarme con los demás. En mi niñez era algo exagerado. Cuando el profesor pronunciaba mi nombre yo debía ponerme en pie y contestar al profesor. Muchas veces sabiendo de sobra la respuesta me quedaba como bloqueado. Me ponía rojo como un tomate y no lograba pronunciar palabra; yo,  que era muy desgarbado con el vestir y demasiado alto en relación a los demás niños notaba que me hallaba desprotegido porque notaba la desaprobación de todo el mundo que me miraba incluso cuando estaba sentado.
Mi experiencia personal en relación a la enseñanza es triste y profundamente negativa. Contare una anécdota:
Una  vez para corroborar las sospechas del profesor, el profesor me hizo salir de clase y el salió conmigo, pero no nos quedamos en el pasillo sino que nos dedicamos a caminar  y en un ambiente distendido me hizo unas preguntas sobre el tema que estábamos tratando en clase y le conteste satisfactoriamente.  A partir de entonces mejore en las clases de esta asignatura, mejore muchísimo y se convirtió en una de las asignaturas que mejor dominaba.
A través de un contacto más directo se puede mejorar la enseñanza escolar. Los alumnos no son soldados, cada uno puede alcanzar un desarrollo distinto, lo aprendido no posee una visión única, desde cada perspectiva, cada uno expresa su opinión, que debe resultar obligatoriamente dispar, y esto es así porque cada uno pude estar en lo cierto.
El saber esta cimentado en las equivocaciones.  Me viene a la mente el inventor del cristal de seguridad, Eduard Bene-dictus que por descuido al caerse un frasco que contenía nitro celulosa vio que todos los fragmentos quebrados permanecían unidos y juntos en su forma original.
Que”la tierra gira alrededor del sol” es un enunciado y no un pensamiento. Ya no lo pensamos. Pero también de la manera que nos han enseñado físicas, ya no nos asombramos. Esto es lo peligroso: no asombrarse.
Que no sabemos, hay que darlo de suyo y por hecho.
Hay que cuestionarse con más determinación. Hay que ser mas pusilánime y fijarse en lo que se pisa y en como es el terreno.
Dentro de los fallos se encuentra la verdad. Lo que es falsum también es cierto. Lo único que sucede es que me he colocado en el otro lado.
Así lo explica Leibniz en su breve tratado sobre la mentira.
“para hablar con propiedad habrá que delimitar lo que es el decir engañoso de la mentira,  así como distinguimos el ardid del fraude…
No viene al caso dejar de hacer cosas malas para que sucedan cosas buenas. Si hacemos de las cosas mala buen uso, dejan de estar dominadas por este signo
La verdad es la forma más importante de dominación. Me refiero a la moral. El verum es una comprensión equivocada de la tarea del filósofo, pero también lo es el estilo respecto al artista.

Equivocarse, caminar en falso no es ir por el camino equivocado mientras uno advierte que mantiene una condición de sinceridad. El error no cabe en la mentira. Caminamos  en el error y se convertirá en verdad, para pasar a falso y otra vez más convertirse de nuevo en verdad.

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