jueves, 1 de mayo de 2014

OUSIA

La ousia, significa ser, existir, pero también hasta el siglo IV D.C. significaba también alimentar, nutrir. Ser es lo que nutre y forma nuestro interior desde dentro hacia afuera. Por eso modifica nuestra concepción latina de existir. Alimentarse no equivale a ser alimentado. El recién nacido carece de referencia respecto al termino identidad. Es un ser dependiente. Favorece el poder de lo cotidiano respecto a lo riguroso y es un alimento de los dioses, ella conforma lo que somos.  “podemos ser la leche” o “tener mala leche”. Lo importante es la resonancia emocional de elevarse por encima de lo humano. Esta reminiscencia de una creencia desaparecida, sigue estando presente.
Lo irracional es honesto, no cabe corrección cuando uno experimenta sensaciones. Dejarse llevar a través de los sentidos es una alternativa del pensar racionalizador.










 
De la unión del Kosmos con la leche surgió la galaxia y de allí surge el nombre de galáctico.
Cosmos, significa orden. Esto lo mamamos desde que nacemos. Es un mero vivir. El tiempo se succiona. El saber es algo que se mama.
La leche que alimenta también da sabiduría “este tema me lo vengo mamando desde hace cinco años…” cada vez es de un forma distinta,  de espaldas a la civilización, la condición de mamar, de ser un mamon, es un enfrentarse al mundo, a partir de la tersura de la piel, que relaja la tensión arterial, en un estado de completa armonía,  donde se alterna la succión con la respiración.
Se considera que la creación (Mnemea) solo tiene importancia mientras se la está creando. La creación misma para  Mnemea es el mismo acto de ser. La vía láctea posee una función especulativa; siempre se está haciendo. Todas las sensaciones que nos producen, nos convierten en observadores privilegiados del poder de los dioses. Las musas son hermanas “de leche”. Hacen ver, generan enunciados. De lo que de una brota la otra retiene.






Porque en su lado negativo también es terriblemente malo y desagradable: “tener mala leche”. Eyacular,  “soltar leches”, “darse una leche”  forman parte de la eficacia del contenido en sustancia, el esperma esparciéndose por las sabanas. El olor de la leche agria, este olor persistente y nauseabundo que no llega a desaparecer cuya verdad no es lo deseable  como indica la expresión “salir cagando leches” y “a toda leche”, la forma “ir mamado”,  estar empapado , 
inmerso
















 .                                                                                                      Olvidándonos de las connotaciones lingüísticas, lo que importa del lenguaje es que resuena emocionalmente.
El kosmos está fuera de las restricciones del comportamiento, no se ve, porque para los antiguos griegos el entender no es aprehensible.
Da igual lo que fuera… porque ya no es. Y sin embargo sigue teniendo una función memorial (Mnemea)
La gente desea leche (Ciencia), no quiere realidad. En este extraño destete, la leche materna se ritualiza a través de su connotación sexual, fetichizada por la presencia de los senos, la mujer siempre da. Mamar pues ya no significa nada. Lo extraño es asociar el espacio con alimento, es ir más allá, removiendo nuestras entrañas, por un flujo de intermediación en el que nacemos para salirnos de la realidad, Mediante la succión retornamos al estado embrionario originario.








La tecnología nos separa físicamente para unirnos en el logos, Los móviles, los ordenadores, las consolas espacian nuestras vidas separándonos. Las mujeres, que son las que más se entregan, son las que más sufren esta ausencia. La ausencia del cuerpo (ausencia do corpo. Helio Oiticica). Los jóvenes vuelven la vista a sus entrañas, se hacen heridas en el cuerpo y mezclan su propia piel con fluidos corporales. La leche que surge del falo, no fecunda ningún útero sino que busca una boca, se convierte en alimento. Una chupa-pollas, una mujer degenerada que excita sin generar, sigue siendo estéril. Todo esto es producido por la ausencia de contacto físico, ya incluso, no nos tenemos a nosotros mismos. El pezón del que brotaba leche, es atravesado por un metal, de lado a lado y encima, posee fines estéticos (la estética del dolor) mover las entrañas, cagar encima de alguien, eyacular encima, mear, mostrarse desnudo en público.
La creencia de que la leche influye en el carácter, esto nos lo dice también la sabiduría popular que, nos indica la influencia de lo que comemos o con quien vamos. Alimentar a nuestro amante, darle nuestro alimento, demostrar que estamos más cerca de lo que estamos. Mnemea es la musa de la creatividad, ella alimenta con su oisia (vivir) y memoria.
Las entrañas es el contenido de la argumentación, lo que integra la leche con mi germinar es autogenerar a un motivo. No vale la pena proteger el pensar o lo que digan de mí, lo demostrable o lo probable.  Lo bien fundado, el criterio justo, lo apropiado en cada momento es la leche que alimenta a las musas, como alimento a los dioses.
Debido a los libros de las pausianas sabemos de la existencia de las tres musas del monte Helicón;  Meletea (meditación) Aedea (canto) y Mnemea (memoria). La tierra es arida. Los montes son sagrados. La aridez de la tierra para los griegos proviene del separar los elementos; la tierra sin agua no es más que polvo, mientras que en la biblia era barro, lo mismo que para los romanos. De la sequedad de la tierra (terseno), (Meletea) los líquidos transforman lo árido en tersura (ters). (Mnemea)La tierra mojada ahora es más fértil
De las tres seleccionare a Mnemea por ser la musa de la creación en sí, y porque concreta ideas abstractas
El acto introspectivo, la interiorización ¿no es la memoria?
No. La interiorización concurre al dominio de Meletea (meditación) Hablar de Meletea en los términos en los que lo hago es reemplazar el significado de lo que enunciaba, dejando a un lado su interpretación. Tanto mejor. Lo que fue, lo fue por como se había establecido su mundo.
Mnemea materializa las ideas que su hermana Meletea ha imaginado. No hay hechos, no hay método. Con que razón. Es el arte y con ello “lo interpretativo” lo que de verdad puede ser creador.                                                                                                                             Lo que Meletea piensa es lo que Mnemea recuerda. A esto se le llama objetividad.
Para los antiguos Griegos, creación y memoria se materializaron de manera directa, sin intermediarios a través de la historia de Hera al interrumpir abruptamente la succión del recién nacido Heracles. Lo que es, lo es de manera directa. El proceso creador, cada vez que miramos al cielo, es siempre presente No fundamenta un saber que se encuentra en otro sitio, el universo se halla en expansión, la leche originaria sigue brotando, siempre se sigue haciendo. Este espacio siempre emergente posee una influencia clara sobre las personas. Ella es Rex,  tender, extender así como su impronta en latín: régimen, región, imperio.
Este Cosmos es pues, un espacio capturado y con especial autoridad Mnemea y Meletea en distintos planos, a la vez. Pues mientras visualizamos como el espacio se despliega y se extiende, siempre es el mismo espacio original, Mnemea  hace lo que Meletea recuerda. Es que de hecho el mundo esta adherido a la percepción modificadora.  Asi pues, no hay interpretación  que no adhiera sus términos. De lo que sigue que homogeneizar lo que vemos es una tarea imposible. No hay objetividad ni principio universal. El contenido de esta historia da a la contemporaneidad toda su significación.






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