lunes, 2 de junio de 2014

El fin de la creatividad


Por todas partes se habla de lo mismo. El arte ha agotado todo su discurso, ya nadie puede hacer nada nuevo. Pero esta idea alimenta la polémica de realizar algo, que impacte fuertemente en la sociedad, y no hablo de algo original ni transgresor sino simplemente de algo que se difunde por todas direcciones, que se nos presenta en todos los ámbitos. En la falta de compromiso del arte esta su éxito. Un éxito económico, una proliferación de publicitar un valor material a través de la mercantilización de la cultura. Detrás del mercado del arte, surgen las empresas que rentabilizan espacios urbanos esperando una revalorización de la fundación que presiden para desmantelar los locales y volver a convertir en liquido un dinero que siempre surge de la especulación ( da igual, que esta sea urbanística o cultural) Lo que más se ve es lo que más vale. La obra desaparece, el nombre del que la hizo se difunde. La fama consiste en la popularización; ella ya no alcanzara nunca al artista, pero su testimonio ha desaparecido. Es muy necesario en el arte no decir nada, no expresar, no hacer, no pensar…
El artista es el primero que sufre del radicalismo político. El gobierno repite hasta la saciedad un mismo estribillo sin sentido de la misma forma que como hacen los padres con los niños “Marc, no te acerques tanto que te puedes caer…” El estado propone una función comunitaria que desconecta al artista de cualquier forma de polémica pero a veces realiza el movimiento en sentido contrario para demostrar a la comunidad internacional “lo libres que somos”. El maquillaje siempre es estético. El arte hace siempre la publicidad esperada. Los grandes creadores son seres “dependientes” de subvenciones, de becas, de premios…  todo el que camina por este sendero puede ver al final, al político de turno tirando cacahuetes por el camino por el que el futuro artista transitara.
Ya hace mucho tiempo y no nos hemos dado cuenta de que el arte de hoy fue proyectado hace veinte años. El arte no es artístico; es político. Al ciudadano le cuesta engañarse, ya no posee un tiempo precioso para visitar galerías de arte y tanto lo que se ve en la galería como lo que hace el artista aparecen virtualmente. Ya nada sucede. Hay bosques llenos de esculturas, paredes en las calles con obras protegidas, esculturas submarinas…  el arte lo ha invadido todo porque ya no está en ninguna parte.
El reconocimiento al artista, se ha extinguido. El estado no interfiere en lo que el artista haga pero educa en la idea de que toda crítica es estéril. Así las cosas, tener controlada la creatividad de las personas es una labor diabólica. No es necesario censurar. La idea consiste en premiar a quien menos dice. Para ello se hace un intento de demostrar que somos libres focalizando obras sin implicación. El artista debe saber de antemano que si intenta ir contra los dirigentes, perderá muchos incentivos de conseguir hacerse un hueco en este mundillo; vamos, que será anulado.
¿Qué palabra puede usar el artista, cuando el subterfugio, de usar otros caminos más indirectos, también ha sido valorado?
Lo último que desea la clase dirigente es que alguien exalte más a la sociedad.

El mundo del arte vive al margen de las manifestaciones que cada dia llenan las calles. Los mismos políticos inauguran exposiciones de artistas afines y que no tienen nada que decir. Mierda, no mierda de artista, simplemente mierda por todas partes.

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