domingo, 30 de marzo de 2014

El aparecer fundamentado en doxa.

El aparecer fundamentado en doxa.
El estudiante que sale de la enseñanza escolar, está acostumbrado a aprender. Cree ahora que va a aprender filosofía, lo que es imposible, ahora debe aprender a filosofar. Immanuel Kant.
Esto es más o menos, lo que sucede con Platón. La escuela platónica, sedienta de estabilidad en su pensar, pretende sembrar doctrina “doxa” y que esta sea inmutable.
Filosofar  se debe a un constante cuestionamiento. No saber, no conocer, no son impedimentos para pensar, al contrario, es en el exceso cuando caemos en una constante tautología. El saber algo es hacer transcurrir un camino a través de la razón, pero cuando nos encontramos con el camino hecho, ya no nos vemos la determinación de volver a reubicar y cimentar el camino. Nos limitamos a transitarlo. Ya no cuestionamos su idoneidad. Constatamos el uso. Así pues la pregunta por el filosofar es dada por resuelta sin obligarnos a plantearla.
Los hombres llevan el aparecer de las cosas al ámbito del lenguaje, allí aparece fundamentado en doxa, lo particular y lo que es la propia jurisdicción del lenguaje. En cada caso es la opinión de uno o es la opinión del otro, pero la propia palabra se refiere al modo en que la verdad se me aparece a mí. Ello es cierto, pero no es Aletheia, pues se fundamenta en el engaño de la percepción que es revelado al ente.



Mas que establecer quién tiene razón, Es la doxa la que convoca y abre el espacio para que cada uno se exprese. La manera correcta es la (recta) orto-doxa. Las palabras amplían nuestro pensar, enriquecen nuestro percibir de las cosas. La realidad es arbitraria. Antes debemos averiguar por qué al pensar y al focalizar en nosotros mismos diciendo que sabemos algo, en realidad, nos estemos vaciando. Saber algo, no es un valor en sí mismo. Pero desde este saber, descubrimos “razones”. El saber no deja lugar a las dudas. La crítica se abandona, la certidumbre derrumba el sentir; lo mágico del desconocimiento: “el asombro”.
Habla el propio Protagoras:
“No hay, efectivamente,quien pueda lograr que alguien que tiene opiniones falsas, las tenga posteriormente verdaderas, pues ni es posible opinar sobre lo que no es, ni tener otras opiniones que las que se refieren a lo que uno experimenta, y estas son siempre verdaderas. Pero uno si puede hacer, creo yo, que quienes forman, con una disposición insana  de su alma, opiniones de la misma naturaleza que ella, pueda con una disposición beneficiosa tener las opiniones que a este estado le corresponden. Precisamente estas representaciones, algunos por su inexperiencia las llama verdaderas, mientras que yo las llamo, mejores que las otras, pero no mas verdaderas.”

Entendemos el aparentar como “dar la apariencia” “tener la apariencia de”(aspecto externo)  y por otro “tener la apariencia de” (fama, celebridad). El dokei moi en Griego  hace referencia al modo como se nos aprecen las cosas, si el hablante se compromete con lo dicho significa “conocimiento” y si no, “opinión”.
Platón hace subir al ring  a Protagoras con ello pretende dialogar, el Teeteto es un eminente matemático, Teodoro de Cirene,  Sócrates y Euclides también participan en los diálogos. El hilo conductor  es la definición del saber, para ello ensaya tres opciones. El saber es percepción, la segunda nos indica que el saber es opinión (doxa) verdadera  y la tercera el saber es opinión verdadera acompañada de explicación. Los tres planteamientos terminan en aporía y quedan irresueltas. El pilar del texto es el discurso de Protagoras referente al saber.
Platón utiliza sus propios libros para rebatir los argumentos de sus opositores. El mismo se incluye en la proposición del texto. El Platón estricto (el único que, verdaderamente conocemos) se ha convertido en personaje, para negar la contrarréplica de sus adversarios. En todos los diálogos, los argumentos contrarios a la doctrina Platónica, se vuelven abstractos y son refutados sin dificultad. Platón incluye en sus diálogos el elemento estético, la influencia del pensamiento sofista en Platón pero, es más que evidente, aunque Platón haga caso omiso  y en el Teeto, la estética del absoluto que niega la posibilidad a cualquier opción. Las cosas son como tienen que ser, no pudiendo observarse otras maneras de sostener otros argumentos. La estetizacion de su pensamiento será el camino aceptable en los diálogos. El elemento estético nos lleva a un desvió.  Protagoras es desdibujado por Platón. De la grandeza de Protagoras, después de la quema de sus libros, no quedara nada, si bien en vida fue un pensador muy relevante e influyente y querido.

Cualquier proposición dogmatica, se refiere a un saber particular, distintivo de quien lo enuncia. La proposición puede ser válida y puede demostrar un principio de verdad. Pero sea cual sea su naturaleza, dice algo en relación a la doxa (opinión). Pero está limitado a lo introspectivo y particular del sujeto y su relación con otros entes.
El “a mí me parece” es en Griego dokei moi, muestra una verdad cambiante, ella se muestra en lo cierto, pero es circunstancial y relativo a un momento determinado. La verdad humana es accesible solo porque se transforma paulatinamente en otras verdades.
El “Kairos”de Protagoras constituye un obstáculo para las expectativas de Platón.  Basta moverse un poco y las condiciones planteadas han cambiado. Donde era una recta, ahora es curva, donde parecía no tener fin hay un cartel que dice: camino sin salida. El kairos puede definirese como el momento oportuno para que algo suceda.
El Kairos es este momento en que debemos desplegar nuestros sentidos para percibir, pues marca el momento oportuno en el que algo relevante sucede.
El kairos dirige la acción. El dokei moi Griego puede entenderse aquí como un aparecer, que se refiere mas que a un punto de vista o impresión y puede llamarse “percepcion sensible”. Ella es indiferente al valor de la verdad. Subjetivamente lo denominamos (creer) mientras que objetivamente  lo expresamos como (aparecer).
Platon, según Klaus Held, parece no interceder en que la cuestión planteada sea sobre el conocimiento y no sobre la percepción sensible. Los diálogos pasan de puntillas  sobre la percepción de las cosas, para lucimiento de Platon.  El muestra la estabilidad de sus razonamientos por encima del relativismo de Protagoras.
Llamamos relativismo a algo que es “relativo a “. La relación determina lo genérico ,y  lo numérico. Es un vinculo por igualdad. Por semejanza también  puede establecer relaciones de potencia como cuando aparece lo idéntico, que es simil de lo análogo. Lo relativo solo se relaciona con lo que no es semejante. Porque se refiere a otra cosa o esta es de otra naturaleza. Lo que yo no soy es en la relación a “lo sensible”. Ello no es lo que es, sino lo como yo siento que es. Platon no puede sustraerse a este relativismo. Ambas concepciones estan tan inmersas, que ninguna puede prescindir de la otra. Asi mismo al entender algo externo a nosotros, nosotros mismos nos incluimos en la percepción como algo estable y nos damos por contenidos en lo que nos diferencia del otro. Lo que yo “soy” es “a priori” es anterior a la existencia del otro. Hay un empate técnico.
Debe uno buscar el hombre en lo idéntico, sabiendo que, como dice Protagoras, el hombre es la medida de todas las cosas? Donde esta el hombre, cuando su aparecer es en cada momento algo distinto, niño, adulto y anciano son un mismo hombre y ambos son referidos a estados? Ser bueno, ser malo son ambos referidos a estados.  El homo mensura es un impedimento para el posterior desarrollo del platonismo. No hay motivos para apoyar a Platon.