Según Durkheim en las sociedades simples donde
solo hay una limitada división del trabajo (o un bajo nivel de diferenciación
social) los individuos son relativamente intercambiables. El miedo se relaciona
con lo que deseamos y con lo que rechazamos. El miedo trasciende nuestras
perspectivas de bienestar. Solo la cohesión social mejora nuestras expectativas
de bienestar. En estas sociedades dependen todos de todos y todos comparten una
conciencia colectiva, o un sentimiento de pertenencia a esa sociedad que
garantiza la cohesión social y la supervivencia de esa sociedad.
En las sociedades modernas, con tecnologías avanzadas y gran división del trabajo, los individuos son interdependientes, es decir, dependen unos de otros para satisfacer sus necesidades básicas. Las sociedades modernas también necesitan de algún tipo de conciencia colectiva: una serie de valores o visiones del mundo comunes y compartidas que actúen como “pegamento social” moderando las aspiraciones puramente egoístas de los individuos y manteniéndoles unidos por encima de sus intereses particulares, pero sin ahogar estos. Cómo conseguir este equilibrio entre las aspiraciones individuales y la cohesión social es uno de los principales temas de reflexión de Durkheim.
En las sociedades modernas, con tecnologías avanzadas y gran división del trabajo, los individuos son interdependientes, es decir, dependen unos de otros para satisfacer sus necesidades básicas. Las sociedades modernas también necesitan de algún tipo de conciencia colectiva: una serie de valores o visiones del mundo comunes y compartidas que actúen como “pegamento social” moderando las aspiraciones puramente egoístas de los individuos y manteniéndoles unidos por encima de sus intereses particulares, pero sin ahogar estos. Cómo conseguir este equilibrio entre las aspiraciones individuales y la cohesión social es uno de los principales temas de reflexión de Durkheim.
Emile Durkheim
En “Las reglas del método sociológico” (1895) Durkheim insistió que la sociología debía basarse en la observación y en la aplicación del método científico (en oposición a la filosofía) Toda nuestra vida está dominada por nuestros temores a fracasar en todo cuanto nos proponemos. El miedo sustenta nuestra vida.Los hechos sociales tienen auténtica consistencia social y constriñen o influencian sus acciones (las normas, las instituciones son poderes para manipular el miedo, para hacer que una persona avance o se detenga). Cuando el gobierno no puede alterar el miedo de los individuos, estos se subvierten en sus maneras de obrar, de pensar y de sentir oponiendose a la corriente vigente y formulando un poder paralelo por el cual se le imponen. A veces se le demanda a la ciudadanía mansedumbre, mientras que en otras ocasiones se demanda ferocidad. Son parte de la supremacía material y moral que la sociedad tiene sobre sus miembros. Tienen por efecto fijar, instituir fuera de nosotros, determinadas maneras de obrar y determinados juicios, que no dependen de cada voluntad particular tomada separadamente. Por ello centra sus estudios en las instituciones que define como todas las creencias y formas de conducta instituidas por la colectividad.
Bourdieu aceptó de manera abierta que el principal problema de su
progra-
ma de investigación se construyó retomando el proyecto durkheimniano
sobre una sociología de las estructuras del espíritu. Es decir, aplicar a
las so-
Ciudades modernas lo que Emule Durkheim aplicó al problema de la
religión
En las sociedades primitivas. Sólo que esos problemas gnoseológicos,
en
el caso de las sociedades modernas, se vuelven problemas políticos:
“no
se puede no ver que las formas de clasificación son formas de
dominación,
que la sociología del conocimiento es inseparablemente una sociología
del
reconocimiento y del desconocimiento, es decir, de la dominación
simbólica”
"La oposición que la sociedad
burguesa opone al fascismo es igual a cero. Los fascistas además, se han
apoderado de Nietzsche y continúan beneficiándose de esta apropiación de
la misma manera que lo hacen los medios anti-fascistas burgueses" De
esta manera, advierte George Lukács, el Imperialismo es el problema común.
George Lukács
A diferencia de Weber, Elias observa que
en Occidente la racionalización
Está ligada a la corte, las ciudades y las
normas de caballería. La racionaliza-
ción, un aspecto del proceso
civilizatorio, irrumpe por las presiones de todo el
entramado de funciones hacia una mayor
previsión y calculabilidad. Primero
se hace visible en la corte (Bourdieu dirá
que en la Iglesia)6
en el siglo Xv,
luego en la nobleza de Robe (Xvi-Xvii),
posteriormente en las capas de la bur-
guesía (Xviii), en el siglo XiX entre las
masas y, finalmente, en otros pueblos no
occidentales (XiX-XX)
Aqui, entramos en el meollo del asunto:
Aparece Norbert Elias, que cree que el proceso civilizatorio solo permanece
ligado al monopolio de la violencia. El miedo es importantisimo a la hora de
escapar de la maquinaria destructiva de la represión imperialista. A mayor
violencia, menor miedo. Pero surge un miedo interior (el miedo a desagradar)
Los modales exquisitos, el decoro y la educación en las buenas maneras
son el escenario idóneo de los duelos a muerte, de la decapitación publica, de
los códigos de honor.
El desprestigio es un (capital simbólico)
y se liga a la competencia por la dominación.
El miedo es la racionalización de la
conducta. El aumento de un comportamiento previsor, obstinado, empujado hacia
la materialización de fines y causas.
La violencia simbolica se basa en la diferencia entre los agentes sociales
dominantes y los dominados. La jerarquía es una lucha activa por exprimir a los
que son aplastados. Su cúpula posee gran autonomía y es muy dinámica.
Los locos permanecen aparte de todo lo que sucede en nuestra sociedad. Loco
es aquel que no entiende las cosas tal como se las relatan. Ve lo que otros no
ven, siente lo que otros no sienten. El loco no tiene miedo porque no entiende.
No responde a la realidad pero es el único que la entiende.
Norbert Elias