Equivocarse
No saber de
lo que uno habla, desconocer un tema en profundidad, desistir en las creencias
en las que uno piensa.
Con esto
retomamos otra vez el hilo. Una vez que sabes que te has equivocado en algo
significa también que te has equivocado en mucho. No hay que dejarse llevar por
la desesperación. No hay nada vergonzoso.
Nuestras
escuelas están plagadas de estudiantes que no pueden hablar. En ellas hay un
orador que usa su autoridad para poner orden y el orden lo
usa para proseguir en su discurso sin que nadie le detenga. No debe extrañarnos
si los mal llamados alumnos comienzan a bostezar y dejan de prestar atención.
Tan solo en el parvulario se les deja conversar e
interactuar con el adulto. En esta época entendemos que el juego es una forma
de aprendizaje, los niños ríen y con su sonrisa aprenden. Se dejan llevar por
el asombro. (La palabra asombro también significa ver y significa sacar de
la sombra). Todo les hace gracia. Se divierten y nos parece natural que se
desarrollen amparados por la risa. He usado la palabra Parvulario
deliberadamente. El sufijo Arium denota que es un lugar donde poner a cubierto
las cosas. Semin-arium, sol-arium…
Pero de pronto el niño entra en el colegio y todo es
distinto.
Desde la seriedad, las normas y la no intervención del
niño. Se le demanda un aprendizaje donde
se mermara su capacidad comunicativa. Los niños de familias numerosas o con
habilidades comunicativas pasaran delante, los tímidos serán marginados.
Como obtiene una persona información para desarrollarse. Pues básicamente de la comunicación. Dia- logos. Dialogando. No es el alumno el
que debe mostrar interés, es el profesor el que debe hacer que sus clases
resulten atractivas. Basta ver con que consideración se trataban los personajes
en los diálogos Platónicos, incluso cuando el interlocutor oía cosas desagradables,
no lo tildaba mas allá de la sandez.
Siempre he tenido problemas para relacionarme con
los demás. En mi niñez era algo exagerado. Cuando el profesor pronunciaba mi
nombre yo debía ponerme en pie y contestar al profesor. Muchas veces sabiendo
de sobra la respuesta me quedaba como bloqueado. Me ponía rojo como un tomate y
no lograba pronunciar palabra; yo, que
era muy desgarbado con el vestir y demasiado alto en relación a los demás niños
notaba que me hallaba desprotegido porque notaba la desaprobación de todo el
mundo que me miraba incluso cuando estaba sentado.
Mi experiencia personal en relación a la enseñanza
es triste y profundamente negativa. Contare una anécdota:
Una vez para
corroborar las sospechas del profesor, el profesor me hizo salir de clase y el salió
conmigo, pero no nos quedamos en el pasillo sino que nos dedicamos a
caminar y en un ambiente distendido me hizo
unas preguntas sobre el tema que estábamos tratando en clase y le conteste
satisfactoriamente. A partir de entonces
mejore en las clases de esta asignatura, mejore muchísimo y se convirtió en una
de las asignaturas que mejor dominaba.
A través de un contacto más directo se puede mejorar
la enseñanza escolar. Los alumnos no son soldados, cada uno puede alcanzar un
desarrollo distinto, lo aprendido no posee una visión única, desde cada
perspectiva, cada uno expresa su opinión, que debe resultar obligatoriamente dispar,
y esto es así porque cada uno pude estar en lo cierto.
El saber esta cimentado en las equivocaciones. Me viene a la mente el inventor del cristal de
seguridad, Eduard Bene-dictus que por descuido al caerse un frasco que contenía
nitro celulosa vio que todos los fragmentos quebrados permanecían unidos y
juntos en su forma original.
Que”la tierra gira alrededor del sol” es un
enunciado y no un pensamiento. Ya no lo pensamos. Pero también de la manera que
nos han enseñado físicas, ya no nos asombramos. Esto es lo peligroso: no asombrarse.
Que no sabemos, hay que darlo de suyo y por hecho.
Hay que cuestionarse con más determinación. Hay que
ser mas pusilánime y fijarse en lo que se pisa y en como es el terreno.
Dentro de los fallos se encuentra la verdad. Lo que
es falsum
también es cierto. Lo único que sucede es que me he colocado en el otro
lado.
Así lo explica Leibniz en su breve tratado sobre la
mentira.
“para
hablar con propiedad habrá que delimitar lo que es el decir engañoso de la
mentira, así como distinguimos el ardid
del fraude…
No viene al
caso dejar de hacer cosas malas para que sucedan cosas buenas. Si hacemos de
las cosas mala buen uso, dejan de estar dominadas por este signo”
La verdad es la forma más importante de dominación. Me
refiero a la moral. El verum es una comprensión equivocada
de la tarea del filósofo, pero también lo es el estilo respecto al artista.
Equivocarse, caminar en falso no es ir por el camino
equivocado mientras uno advierte que mantiene una condición de sinceridad. El
error no cabe en la mentira. Caminamos
en el error y se convertirá en verdad, para pasar a falso y otra vez más
convertirse de nuevo en verdad.