El aparecer
fundamentado en doxa.
El estudiante que sale de la
enseñanza escolar, está acostumbrado a aprender. Cree ahora que va a aprender filosofía,
lo que es imposible, ahora debe aprender a filosofar. Immanuel Kant.
Esto es más o menos, lo que sucede con Platón. La escuela
platónica, sedienta de estabilidad en su pensar, pretende sembrar doctrina
“doxa” y que esta sea inmutable.
Filosofar se debe a un constante cuestionamiento. No
saber, no conocer, no son impedimentos para pensar, al contrario, es en el
exceso cuando caemos en una constante tautología. El saber algo es hacer
transcurrir un camino a través de la razón, pero cuando nos encontramos con el
camino hecho, ya no nos vemos la determinación de volver a reubicar y cimentar
el camino. Nos limitamos a transitarlo. Ya no cuestionamos su idoneidad.
Constatamos el uso. Así pues la pregunta por el filosofar es dada por resuelta
sin obligarnos a plantearla.
Los hombres
llevan el aparecer de las cosas al ámbito del lenguaje, allí aparece
fundamentado en doxa, lo particular y lo que es la propia jurisdicción del
lenguaje. En cada caso es la opinión de uno o es la opinión del otro, pero la
propia palabra se refiere al modo en que la verdad se me aparece a mí. Ello es
cierto, pero no es Aletheia, pues se fundamenta en el engaño de la percepción
que es revelado al ente.
Mas que
establecer quién tiene razón, Es la doxa la que convoca y abre el espacio para
que cada uno se exprese. La manera correcta es la (recta) orto-doxa.
Las palabras amplían nuestro pensar, enriquecen nuestro percibir de las cosas.
La realidad es arbitraria. Antes debemos averiguar por qué al pensar y al
focalizar en nosotros mismos diciendo que sabemos algo, en realidad, nos
estemos vaciando. Saber algo, no es un valor en sí mismo. Pero desde este
saber, descubrimos “razones”. El saber no deja lugar a las dudas. La crítica se
abandona, la certidumbre derrumba el sentir; lo mágico del desconocimiento: “el
asombro”.
Habla el propio Protagoras:
“No hay, efectivamente,quien pueda lograr que
alguien que tiene opiniones falsas, las tenga posteriormente verdaderas, pues
ni es posible opinar sobre lo que no es, ni tener otras opiniones que las que
se refieren a lo que uno experimenta, y estas son siempre verdaderas. Pero uno
si puede hacer, creo yo, que quienes forman, con una disposición insana de su alma, opiniones de la misma naturaleza
que ella, pueda con una disposición beneficiosa tener las opiniones que a este
estado le corresponden. Precisamente estas representaciones, algunos por su
inexperiencia las llama verdaderas, mientras que yo las llamo, mejores que las
otras, pero no mas verdaderas.”
Entendemos el aparentar como “dar la apariencia” “tener
la apariencia de”(aspecto externo) y por
otro “tener la apariencia de” (fama, celebridad). El dokei moi en Griego hace referencia al modo como se nos aprecen
las cosas, si el hablante se compromete con lo dicho significa “conocimiento” y
si no, “opinión”.
Platón hace
subir al ring a Protagoras con ello
pretende dialogar, el Teeteto es un eminente matemático, Teodoro de
Cirene, Sócrates y Euclides también
participan en los diálogos. El hilo conductor es la definición del saber, para ello ensaya
tres opciones. El saber es percepción, la segunda nos indica que el saber es
opinión (doxa) verdadera y la tercera el
saber es opinión verdadera acompañada de explicación. Los tres planteamientos
terminan en aporía y quedan irresueltas. El pilar del texto es el discurso de
Protagoras referente al saber.
Platón
utiliza sus propios libros para rebatir los argumentos de sus opositores. El
mismo se incluye en la proposición del texto. El Platón estricto (el único que,
verdaderamente conocemos) se ha convertido en personaje, para negar la contrarréplica
de sus adversarios. En todos los diálogos, los argumentos contrarios a la
doctrina Platónica, se vuelven abstractos y son refutados sin dificultad. Platón
incluye en sus diálogos el elemento estético, la influencia del pensamiento
sofista en Platón pero, es más que evidente, aunque Platón haga caso omiso y en el Teeto, la estética del absoluto que
niega la posibilidad a cualquier opción. Las cosas son como tienen que ser, no
pudiendo observarse otras maneras de sostener otros argumentos. La estetizacion
de su pensamiento será el camino aceptable en los diálogos. El elemento
estético nos lleva a un desvió. Protagoras
es desdibujado por Platón. De la grandeza de Protagoras, después de la quema de
sus libros, no quedara nada, si bien en vida fue un pensador muy relevante e
influyente y querido.
Cualquier
proposición dogmatica, se refiere a un saber particular, distintivo de quien lo enuncia. La proposición puede
ser válida y puede demostrar un principio de verdad. Pero sea cual sea su
naturaleza, dice algo en relación a la doxa (opinión). Pero está limitado a lo
introspectivo y particular del sujeto y su relación con otros entes.
El “a mí me
parece” es en Griego dokei moi, muestra una verdad
cambiante, ella se muestra en lo cierto, pero es circunstancial y relativo a un
momento determinado. La verdad humana es accesible solo porque se transforma
paulatinamente en otras verdades.
El
“Kairos”de Protagoras constituye un obstáculo para las expectativas de Platón. Basta moverse un poco y las condiciones
planteadas han cambiado. Donde era una recta, ahora es curva, donde parecía no
tener fin hay un cartel que dice: camino sin salida. El kairos puede definirese
como el momento oportuno para que algo suceda.
El Kairos es
este momento en que debemos desplegar nuestros sentidos para percibir, pues
marca el momento oportuno en el que algo relevante sucede.
El kairos
dirige la acción. El dokei moi Griego puede entenderse aquí como un aparecer,
que se refiere mas que a un punto de vista o impresión y puede llamarse “percepcion
sensible”. Ella es indiferente al valor de la verdad. Subjetivamente lo
denominamos (creer) mientras que objetivamente
lo expresamos como (aparecer).
Platon, según
Klaus Held, parece no interceder en que la cuestión planteada sea sobre el
conocimiento y no sobre la percepción sensible. Los diálogos pasan de
puntillas sobre la percepción de las
cosas, para lucimiento de Platon. El
muestra la estabilidad de sus razonamientos por encima del relativismo de
Protagoras.
Llamamos
relativismo a algo que es “relativo a “. La relación determina lo genérico ,y lo numérico. Es un vinculo por igualdad. Por
semejanza también puede establecer
relaciones de potencia como cuando aparece lo idéntico, que es simil de lo análogo.
Lo relativo solo se relaciona con lo que no es semejante. Porque se refiere a
otra cosa o esta es de otra naturaleza. Lo que yo no soy es en la relación a “lo
sensible”. Ello no es lo que es, sino lo como yo siento que es. Platon no puede
sustraerse a este relativismo. Ambas concepciones estan tan inmersas, que
ninguna puede prescindir de la otra. Asi mismo al entender algo externo a
nosotros, nosotros mismos nos incluimos en la percepción como algo estable y
nos damos por contenidos en lo que nos diferencia del otro. Lo que yo “soy” es “a
priori” es anterior a la existencia del otro. Hay un empate técnico.
Debe uno
buscar el hombre en lo idéntico, sabiendo que, como dice Protagoras, el hombre
es la medida de todas las cosas? Donde esta el hombre, cuando su aparecer es en
cada momento algo distinto, niño, adulto y anciano son un mismo hombre y ambos
son referidos a estados? Ser bueno, ser malo son ambos referidos a
estados. El homo mensura es un
impedimento para el posterior desarrollo del platonismo. No hay motivos para
apoyar a Platon.







