domingo, 30 de marzo de 2014

El aparecer fundamentado en doxa.

El aparecer fundamentado en doxa.
El estudiante que sale de la enseñanza escolar, está acostumbrado a aprender. Cree ahora que va a aprender filosofía, lo que es imposible, ahora debe aprender a filosofar. Immanuel Kant.
Esto es más o menos, lo que sucede con Platón. La escuela platónica, sedienta de estabilidad en su pensar, pretende sembrar doctrina “doxa” y que esta sea inmutable.
Filosofar  se debe a un constante cuestionamiento. No saber, no conocer, no son impedimentos para pensar, al contrario, es en el exceso cuando caemos en una constante tautología. El saber algo es hacer transcurrir un camino a través de la razón, pero cuando nos encontramos con el camino hecho, ya no nos vemos la determinación de volver a reubicar y cimentar el camino. Nos limitamos a transitarlo. Ya no cuestionamos su idoneidad. Constatamos el uso. Así pues la pregunta por el filosofar es dada por resuelta sin obligarnos a plantearla.
Los hombres llevan el aparecer de las cosas al ámbito del lenguaje, allí aparece fundamentado en doxa, lo particular y lo que es la propia jurisdicción del lenguaje. En cada caso es la opinión de uno o es la opinión del otro, pero la propia palabra se refiere al modo en que la verdad se me aparece a mí. Ello es cierto, pero no es Aletheia, pues se fundamenta en el engaño de la percepción que es revelado al ente.



Mas que establecer quién tiene razón, Es la doxa la que convoca y abre el espacio para que cada uno se exprese. La manera correcta es la (recta) orto-doxa. Las palabras amplían nuestro pensar, enriquecen nuestro percibir de las cosas. La realidad es arbitraria. Antes debemos averiguar por qué al pensar y al focalizar en nosotros mismos diciendo que sabemos algo, en realidad, nos estemos vaciando. Saber algo, no es un valor en sí mismo. Pero desde este saber, descubrimos “razones”. El saber no deja lugar a las dudas. La crítica se abandona, la certidumbre derrumba el sentir; lo mágico del desconocimiento: “el asombro”.
Habla el propio Protagoras:
“No hay, efectivamente,quien pueda lograr que alguien que tiene opiniones falsas, las tenga posteriormente verdaderas, pues ni es posible opinar sobre lo que no es, ni tener otras opiniones que las que se refieren a lo que uno experimenta, y estas son siempre verdaderas. Pero uno si puede hacer, creo yo, que quienes forman, con una disposición insana  de su alma, opiniones de la misma naturaleza que ella, pueda con una disposición beneficiosa tener las opiniones que a este estado le corresponden. Precisamente estas representaciones, algunos por su inexperiencia las llama verdaderas, mientras que yo las llamo, mejores que las otras, pero no mas verdaderas.”

Entendemos el aparentar como “dar la apariencia” “tener la apariencia de”(aspecto externo)  y por otro “tener la apariencia de” (fama, celebridad). El dokei moi en Griego  hace referencia al modo como se nos aprecen las cosas, si el hablante se compromete con lo dicho significa “conocimiento” y si no, “opinión”.
Platón hace subir al ring  a Protagoras con ello pretende dialogar, el Teeteto es un eminente matemático, Teodoro de Cirene,  Sócrates y Euclides también participan en los diálogos. El hilo conductor  es la definición del saber, para ello ensaya tres opciones. El saber es percepción, la segunda nos indica que el saber es opinión (doxa) verdadera  y la tercera el saber es opinión verdadera acompañada de explicación. Los tres planteamientos terminan en aporía y quedan irresueltas. El pilar del texto es el discurso de Protagoras referente al saber.
Platón utiliza sus propios libros para rebatir los argumentos de sus opositores. El mismo se incluye en la proposición del texto. El Platón estricto (el único que, verdaderamente conocemos) se ha convertido en personaje, para negar la contrarréplica de sus adversarios. En todos los diálogos, los argumentos contrarios a la doctrina Platónica, se vuelven abstractos y son refutados sin dificultad. Platón incluye en sus diálogos el elemento estético, la influencia del pensamiento sofista en Platón pero, es más que evidente, aunque Platón haga caso omiso  y en el Teeto, la estética del absoluto que niega la posibilidad a cualquier opción. Las cosas son como tienen que ser, no pudiendo observarse otras maneras de sostener otros argumentos. La estetizacion de su pensamiento será el camino aceptable en los diálogos. El elemento estético nos lleva a un desvió.  Protagoras es desdibujado por Platón. De la grandeza de Protagoras, después de la quema de sus libros, no quedara nada, si bien en vida fue un pensador muy relevante e influyente y querido.

Cualquier proposición dogmatica, se refiere a un saber particular, distintivo de quien lo enuncia. La proposición puede ser válida y puede demostrar un principio de verdad. Pero sea cual sea su naturaleza, dice algo en relación a la doxa (opinión). Pero está limitado a lo introspectivo y particular del sujeto y su relación con otros entes.
El “a mí me parece” es en Griego dokei moi, muestra una verdad cambiante, ella se muestra en lo cierto, pero es circunstancial y relativo a un momento determinado. La verdad humana es accesible solo porque se transforma paulatinamente en otras verdades.
El “Kairos”de Protagoras constituye un obstáculo para las expectativas de Platón.  Basta moverse un poco y las condiciones planteadas han cambiado. Donde era una recta, ahora es curva, donde parecía no tener fin hay un cartel que dice: camino sin salida. El kairos puede definirese como el momento oportuno para que algo suceda.
El Kairos es este momento en que debemos desplegar nuestros sentidos para percibir, pues marca el momento oportuno en el que algo relevante sucede.
El kairos dirige la acción. El dokei moi Griego puede entenderse aquí como un aparecer, que se refiere mas que a un punto de vista o impresión y puede llamarse “percepcion sensible”. Ella es indiferente al valor de la verdad. Subjetivamente lo denominamos (creer) mientras que objetivamente  lo expresamos como (aparecer).
Platon, según Klaus Held, parece no interceder en que la cuestión planteada sea sobre el conocimiento y no sobre la percepción sensible. Los diálogos pasan de puntillas  sobre la percepción de las cosas, para lucimiento de Platon.  El muestra la estabilidad de sus razonamientos por encima del relativismo de Protagoras.
Llamamos relativismo a algo que es “relativo a “. La relación determina lo genérico ,y  lo numérico. Es un vinculo por igualdad. Por semejanza también  puede establecer relaciones de potencia como cuando aparece lo idéntico, que es simil de lo análogo. Lo relativo solo se relaciona con lo que no es semejante. Porque se refiere a otra cosa o esta es de otra naturaleza. Lo que yo no soy es en la relación a “lo sensible”. Ello no es lo que es, sino lo como yo siento que es. Platon no puede sustraerse a este relativismo. Ambas concepciones estan tan inmersas, que ninguna puede prescindir de la otra. Asi mismo al entender algo externo a nosotros, nosotros mismos nos incluimos en la percepción como algo estable y nos damos por contenidos en lo que nos diferencia del otro. Lo que yo “soy” es “a priori” es anterior a la existencia del otro. Hay un empate técnico.
Debe uno buscar el hombre en lo idéntico, sabiendo que, como dice Protagoras, el hombre es la medida de todas las cosas? Donde esta el hombre, cuando su aparecer es en cada momento algo distinto, niño, adulto y anciano son un mismo hombre y ambos son referidos a estados? Ser bueno, ser malo son ambos referidos a estados.  El homo mensura es un impedimento para el posterior desarrollo del platonismo. No hay motivos para apoyar a Platon.




jueves, 27 de marzo de 2014

Dogma

Dogma

Todo el pensar antiguo, hasta la aparición del estoicismo, deriva del pensamiento del ser. El ser no aparece en las cosas, sino que ellas se despliega un ente, esto es por encima de todo lo que “yo” percibo de ellas. Lo que me rodea “es, y en su supremacía lo que “es” se presenta por encima de lo que “yo” sea. Mi visión de las cosas es lo subjetivo. Las cosas que ahora están siendo, posee una supremacía respecto a mi opinión, que las “funda” en su utilidad. El dogma es el pensamiento más antiguo, en este pensar, no hay menoscabo en que una cosa “sea”. El “ser” es lo que contiene todo ente.
El ser se hace necesario para entender el dogma. Zenón de Citio cree que el hombre, a pesar de ser libre, vive dominado por el logos. Toda la Physis y todo el Kosmos se hayan dominados por el logos. El logos es a priori, lo que se dirá, ya está dicho, porque su causa ya ha sido escrita. El logos, pues funciona como dogma o causa primera. El dogma es autosuficiente y no depende de otras cosas. Este desencadena su propio fin, disposición y estructura dentro de la sociedad estoica.
Los presocráticos,  celebran la alegría por la vida, por entender que lo que tenemos frente a los ojos, lo más cercano y a lo que casi no damos importancia, sea para ellos lo más relevante. El agua,  la tierra… todo parte de una unidad indisoluble. Para los estoicos solo lo real y lo material existen mientras que para Platón la realidad es invisible e inmaterial y lo que percibimos es divergente con la realidad.
Los presocráticos también son conocidos como “cosmólogos”. Cuando intuyen la explicación de las cosas mismas a partir de un dogma o principio irreductible, que se multiplica en el  Kosmos.  Las deidades gobiernan en el suceder de las cosas, es aquello que conocemos con el nombre de “mundo”. En el mundo el ente muere, pero se muestra “el ser” que pervive a todo cambio.  El ser consolidara toda la metafísica Aristotélica posterior.
Si el hombre conoce las cosas de un modo parcial, el ser conoce la totalidad. 
La tesis de Platón de que el hombre es percepción y que este equivale a “saber “niega a su vez que se pueda entender la realidad con los sentidos, pero sirve de contrarréplica a Protagoras, que indica que el hombre es la medida de todas las cosas. “el homo mensura dice algo de la mutabilidad de la doxa”. Ella es verdad solo porque es accesible al hombre.
Dogma significa en Griego “doctrina” también puede significar “pensamiento”. Dogma  procede del verbo Dokein, que significa opinar.  Dokein no puede ser entendido como una doxa, pero es derivado de la misma palabra. La opinión correcta es la que consolida una doctrina, ella la “funda”. La opinión así expresada es ley.
La doxa pone de relieve un circunstancial  “a mí me parece que...” que se transformara en un   “creo firmemente que esto es así”. El relativismo de Protagoras entorpecían las ideas políticas de Platón para asentar las bases de su política. Para Platon, el eidos o idea es el aspecto o la figura que esta tiene. Las ideas son la esencia de las cosas y no las cosas mismas.
El “a mí me parece” es doxa. En griego dokei moi. Es cierto y es verdadero pero no es verdad. O dicho de otra forma, no es Aletheia. Es la verdad según se aparece a los hombres.

Para Platón, dogma, no posee un sentido inmutable. Ella equivale a la justa opinión, no siendo sostenible ni pudiendo esgrimirse, siendo indefendible desde la argumentación.
A pesar de ello, la doxa fundamenta conocimientos intersubjetivos, algunos, comprobables, otros sirven como principio sine qua non y, muchas veces incomprensibles como los que con posterioridad aparecerán relativos a la religión.
El resultado de la justa opinión es el concepto. El concepto es siempre valido, pues es la moneda de cambio entregada al expresar una apertura a algo. La ciencia se asienta desde la superficie del dogma. Ya Pirron estaba en lo cierto al afirmar que no podemos justificar nuestros inclinaciones cognoscitivas. Los cimientos del pensar lo constituyen la capacidad y práctica de esta actividad discursiva. Si en un principio, el dogma era discutible, difícilmente seria dogma y hasta fácilmente refutable. Por otro lado la doxa forma parte del pensar del dogma, aunque es contraria a toda autoridad, a todo conocimiento sistemático, a toda generalidad. Doxa se muestra hermana del logos.
Los sofistas saben, pero en este saber, saben también que nada es completamente verdadero ni falso, y no hay verdad ni falsedad que no sea relativa a un momento determinado y a cada hombre.
Cada hombre defiende su saber, pero pocos de ellos crean una doctrina propia. El dogma, para aspirar a tal, debe ser sostenido por la mayor parte de una sociedad. Lo asociamos a la religión, pues los supuestos que se defienden vienen a subvertir la posibilidad de que otra religión  menoscabe la propia. El dogma religioso no es interpretable, porque proviene de Dios.
Sexto Empirico utilizaba el término dogmatico, para clasificar distintas ramas de la filosofía. Distingue de los (dogmatikoi)  Dogmaticos de los (skeptikoi) o escépticos.
En el Medievo, la Iglesia asociara la doxa a lo pagano, y en concreto la filosofía se convertirá en herejía. Sin embargo, el credo básico cristiano será Dogma. Averroes, recuperara parte del legado de Aristóteles y Sto. Tomas de Aquino ligara el pensamiento Aristotélico al cristiano para convertirlo en un nuevo dogma de fe cristiano.

Descartes creyó, que podía obtener un conocimiento total de la realidad, yendo más allá del conocimiento empírico de las cosas. Es decir. Allende la experiencia, y la comprensión de las cosas que nos rodean. Esto era el racionalismo, un pensar deductivamente las cosas y no un enfrentarse a ellas. Pero a su vez, Descartes plantea un uso dogmatico de la razón. Más allá de lo que percibo, las cosas son. La relación que el conocimiento Descartiano produce en el hombre lo vincula de sobremanera al mundo material. El hombre es visto desde fuera. Es un ser solitario y aislado. No se vincula, sino que se deja influir por los demás. El hombre Descartiano es presa de su egoidad. Se valora a sí mismo por encima de todo e interpreta que nada tiene sentido sino es en beneficio propio.
Cuando uno dirige la vista hacia la historia, uno debe entender que el conocimiento fundado en movimientos que dependen de lo que de ellos se ha escrito. Según Pascal, La experiencia individual corrobora que una cosa sea tal cual como es experimentada, pero lo que permanece al margen de la memoria, son y deben ser dogma.
Spinoza se convertirá en el mayor exponente del dogmatismo. Cuando nos adentramos en sus dominios, nos encontramos en pleno determinismo recuperando el estoicismo antiguo. Si Descartes descubre las tres sustancias. Pensamiento, extensión y Dios. Spinoza vuelve a convertirlas todas en una.
De ahí surge el monismo Leibniziano.  “Todo es uno”. Desde el panteísmo se desprende que naturaleza y Dios son uno. No puede definirse lo uno sin lo otro. Las monadas, sin ser lo primero, fundamentan que las cosas sean. El principio de razón suficiente requiere un punto de partida para desplegarse. Esta aparece ya en su metafísica.
Más  adelante, Kant usara el procedimiento dogmatico, para apresar realidades trascendentes a priori, la razón determina cuales sean los conocimientos puros de la razón misma. Estos se encuentran más allá de nuestra experiencia. La simple razón es racional, Kant pretende introducirse en las cosas desde dentro y para ello disgrega ciertos supuestos básicos con los cuales afrontar un conocimiento total del alma, y de Dios  a través de la razón pura, es decir, sin intercesión de nada empírico.
Koenigsberg y no Kant, es el descubridor de la cosa en sí. Fichte lo trasforma en el yo puro, para después transformarse en el no yo de Hegel para más adelante transformarse en el yo absoluto de schelling. A pesar de que todas estas proposiciones parezcan libres y contradictorias, todas ellas, muestran evoluciones del mismo punto. Todas estas concepciones son idealistas y son por ello, profundamente subjetivos. Marx definirá que “el hombre no puede ser definido como idea…” y “lo ideal no es más que mundo material…”. Todos ellos e incluso Marx, dogmatizan al hombre, lo convierten en parte de sus respectivos discursos, pero a través de cada planteamiento, lo envían un poco más lejos, lo merman y lo cuestionan, hasta que es abandonado.
La existencia del hombre, no es dogmatica, por dogma entendemos  el enfoque desde el cual este conocer se nos presenta, aunque  se encuentre allende nuestra experiencia mundana, y tampoco es enteramente racional, pues no sabemos a que se debe su existencia y conocimiento.  El estoico se sorprendia por la existencia de las cosas. El hombre moderno las distribuye y ubica según semejanzas y similitudes. Hace insectarios que llena con nombres latinos, cajas cuadradas, en las que establece paralelismos entre diversos grupos. Respecto a los insectos no sabe aunque parecen fundamentarse dogmáticamente  en lo que ellos observa. El dogma del pensar, es equivalente  al  dogma cristiano, que no piensa en la realidad.  La realidad se muestra como revelaciones presentes hechas por Dios. Pero el dogma cristiano no puede debatirse desde la cristiandad.  El cristiano no ve el misterio por ninguna parte. Se deja llevar por la fe, pero sigue poseyendo una fe empírica.  fuertemente arraigada. De su falta de conocerse a sí mismo, son testigo sus raíces cristianas. Es cristiano porque su padre lo fue. Su cristiandad es tradición. Pero una tradición prejuiciosa. Su egoidad le siguen llevando a mirarse a si mismo constantemente. Secretamente cuestiona a todos y a todo, menos a sí mismo. Si en la Grecia clásica, el era alguien, ahora se encuentra solo. Ha sido abandonado de la única cosa que poseía, su atributo más sobresaliente. “ya no sabe que es el hombre” e ignora por completo las consecuencias de sus acciones.

En el siglo XVIII, es conocido como el siglo de la Ilustración. La egoidad  Descartiana se mostrara como modelo a seguir. Los demás se convertirán en el instrumento de la razón. “los demás” serán instruidos y moldeados según nuestros deseos. Los Ilustrados se autodefinen “filósofos”, pero rechazan el momento actual en que la tradición ha llegado. La Ilustración se desarrolla en sentido contrario al que se nos ha dicho. Son las clases altas las que atacan la tradición.”Los demás” son seres vacios a los que formar. Emmanuel Levinas habla de que el yo pienso Descartiano es un yo empobrecido. Es un yo abstracto del pensamiento científico, del razonamiento inconsistente a la hora de analizar el problema de la certeza del hombre. La supremacía del hombre se nos da por cierta desde todos los ámbitos .Los Ilustrados utilizan la educación para hacer avanzar la formación del subjetivismo humano. La enciclopedia esteriliza el pensar tradicional, instaura una homogeneización “universalista” que arremete con todo lo que se encuentra a su paso. Al “urbanitas” se le enseña como vestirse, que música oír y cómo comportarse en cada momento…  La Ilustración hace tabula rasa con el hombre. El progreso es el mentor de este nuevo individuo, que va olvidando paulatinamente sus orígenes para trasladar sus preocupaciones en un futuro, todavía por llegar.

La ruptura de la tradicion en el pensamiento moderno

Vuelvo a comenzar. Es un desplazamiento de distintos vectores. Algunos son perceptibles, otros son empíricamente  comprensibles, pero la Historia solo se comprende idealmente. Si bien, Marx entiende la historia desde el materialismo histórico, puede avanzar en sus pretensiones porque debe asumir a priori que nada de lo que esgrime se da de facto. Es muy celebrado por la ilustración, por ejemplo, el derribo de las murallas que protegían la ciudad. Este acto ha sido casi idéntico, en cualquier País de Europa. De esta forma, el pasado era soterrado. De igual manera, el pasado es también, en cierta medida anónimo. Son  los observadores y los oyentes, los que reconstruyen el relato. La historia da lugar así a nuevos formas de ser. El yo del pensamiento moderno se absolutiza mas con Hegel. La verdadera problemática Hegeliana es que el hombre sea historia, mientras el resto del mundo es ignorado. Un mundo convertido a cenizas sometido a leyes asociacionistas, ley espacial ,ley de gravitación universal, percepciones que siguen a gran velocidad el movimiento.
La historia crea el interés lícito de eliminar la historia. Benedetto Croce afirma que en toda la historia solo está presente la contemporaneidad.
El pasado es constitutivo de una autoridad que instituye leyes. La monarquía, deja su impronta, para dejar constancia de cómo aquello fue. La Ilustración  realiza el aniquilamiento de la tradición. Cabe decir que, la ilustración proviene de las clases altas. Ellos no entienden la cultura tradicional y prefieren llevar al pueblo a la educación, causando la caída de la monarquía bajo cuyo nombre intermedian. La monarquía fracasa en Francia y la Ilustración triunfa, pero la monarquía triunfa en el resto de Europa, mientras que la Ilustración fracasa en toda Europa. Lo que de ahí surge es la sistematización de toda la vida, como hacer en cada momento lo que de ¨nosotros¨ se demanda. La Ilustración deja la vía libre para la aparición del imperialismo. Se institucionaliza la vida militar, el ministerio de la guerra, el servicio militar obligatorio, la industria armamentística.
Esta sumisión al progreso, tiene efectos perniciosos en lo que entendemos por historia. En cuanto la tradición es erradicada, la historia es entendida desde el sueño del progreso. El presente es algo que no es deseable que vuelva a repetirse. Cabe pensarse que un sujeto u otro pueden pensar cosas análogas desde distintos lugares. Al reflexionar extraemos verdad de otras personas. Entonces da igual de donde proviene el Ego Cogito, cuando se transforma en un pensamiento colectivo que se convierte así en un Ego absoluto. Nietzsche entiende muy bien la monstruosidad de conocerse desde la analogía de la interioridad.  Sin más referencia de que “el otro” sea como yo. El yo absoluto reduce el hombre a una sola dimensión.
Gadamer entendió el concepto de tradición a partir del de dogma. Está contenido en un horizonte que posee expectativas (opiniones previas).  El concepto forma parte de un nuevo giro hermenéutico  opuesto al concepto de tradición ontológico. Heidegger ya lo había empleado en su teoría de la facticidad. Lo que es tradición queda relegado a formar parte del sistema operativo Heideggeriano. “Gadamer consideraba que era fundamental repensar el concepto de tradición para extraer de ahí un tratamiento ontológico, con un sentido nuevo” para ello indaga en sus distintas formas, su sentido, y su constitución.
En “verdad y método” Gadamer habla de distintos tipos de tradiciones, el más usual sería el de la tradición cultural, pero no sería el único. Incluso muestra las tradiciones s autogeneradas  espontáneamente por personas que propagan una idea, sin querer darle difusión.
La confluencia de estas ideas, daría lugar a un dogma primordial. Ella indicaría que el pasado y la historia confluirían desde distintos puntos, sin homogeneización  alguna.

 Dogma es una  proposición que se asienta como firme y cierta como principio innegable. Allí convergen otras ideas opuestas.  La comprensión de algo no puede deducirse a través de un proceso metodológico. Esta acontece a través de un juego. El juego es la justa opinión de lo tratado. A través de un trato continuado, le otorgamos el significado que de ello esperábamos. Todos los que participamos del juego, somos portadores de su verdad. De lo que ahí surge es la comprensión misma que deseamos alcanzar. Es el proceso contrario al pensar, en el desplegamos todo nuestro subjetivismo para no apreciar las cosas en su falta de significación. El hombre moderno es el hombre colectivo. Desde el (yo) moderno, la colectividad define a las cosas para que sean lo que deseamos que sean. Ellas están a mi disposición.  (Yo) las coloco, las clasifico, las defino y cuando me dejan de ser útiles, las destruyo. El sujeto es propiedad de la colectividad.  El individuo es la ruina, pero cree en su propia autonomía. Piensa que es libre, la libertad se focaliza en su capacidad material, para independizarse económicamente, pero anda siempre preguntando al colectivo para que valore sus acciones.

lunes, 24 de marzo de 2014

La artisticidad de la nada

La artisticidad de la nada

Es improbable que “la nada” exista. ”La nada” no es y por ello al llamarlo como un “es”, no puede relatar suficientemente esta “carencia”, esta falta de materia y tangibilidad.  Que la nada esa algo, nos lo da su etimología. Esta dice que la nada es cosa nacida. Que la nada no sea nada es lo que no podemos poner en duda. Y sin embargo lo llamamos como algo que “es”. Parece que el término se nos escapa. Ni en matemáticas, ni en química hay muchas posibilidades de que algo parecido a la nada pueda darse, de hecho donde no vemos nada, allí donde no podemos llegar a apreciar la existencia de algo,  hay más cosas de las que imaginamos. La nada adquiere la forma de lo simbólico. Ella simboliza un aludir. Participa en un juego planteando respecto a la totalidad, o como diría Heidegger, a modo de pregunta, porque haya algo y no más bien nada. No es presencia y no es ausencia.  “la nada” es primordial a la aparición de una causa. La nada no puede argumentar acerca de por qué hay algo. Si la nada es de alguna manera origen, lo es “a pesar de”  y no mediante su inacción. Esto contradice su propia definición. Muy compleja, aunque es posible tratarlo desde diferentes argumentaciones. La nada tiene un doble significado, por un lado expresaría la vacuidad y por el otro sería el de fundamento. Si “la nada” existe, no puede ser vacuidad y si es fundamento, este tiene que ser utópico.
“La nada” no se hace efectiva como fenómeno, porque no afecta a la temporalidad entera, ni permite desarrollarse. Niega el comprender. “La nada” no llega a ser. Todo tiene la estructura de algo, pero la carencia de esta, lo indetermina.
La nada es en latín  res nata y etimológicamente significa cosa nacida. Heidegger se equivoca al pensar la nada como la angustia ante la muerte. La existencia está ligada a la nada, aunque no aparezca. Ya  Parmenides dijo que solo podemos hablar de lo que es, ya que lo que no es, no puede ser pensado. Luego la nada es una posibilidad, aunque no es aprehensible.
“La nada” es la negación del “todo”. Carencia de significado y carencia de materia, repetición vacía del infinito.  Podemos imaginarnos la posibilidad de que sea inmutable e infinita. En matemáticas, la asociamos al cero, en la vida cotidiana a la cancelación de algo, que es suprimido. La carencia de masa, la ausencia de presencia.
Pero “la nada” es anterior a cualquier negación, es anterior al hombre, es anterior a la existencia. Lo artístico es un concepto de la razón, Es esta suerte de objetividad de colocarme en medio y de computarlo, como si dentro de este decorado imaginario, fuese aprehensible es lo que no es enjuiciable, pues es divergente con el pensar. No es asumible, no representa, no significa. Esta vacuidad lingüística, ha sido y será continuamente planteada como la negación frustrante a la que va emparejada. El arte se asemeja a la nada como a la negación efectiva de lo real, de la materia en la que socava cualquier acomodo, traspasa lo cognoscible, lo tangible y lo racional.
No es el arte una forma de racionalidad sino un estarse constantemente cuestionando.  Su práctica supone un ir contra la ortodoxia alienante. Ir contra esta corriente es anularse y de hecho el artista más elevado es el más silencioso. No dice, no hace, no se acomoda a esta utilidad vergonzante del producir de las cosas y del ser útil. Es la totalidad de la nada, la que permanece en pie, el emblema de la inacción que nos lleva al cambio.

La nada seguirá siendo inalterable al cambio. Lo artístico dejara de serlo, a no ser que el artista, deliberadamente deje de serlo.

jueves, 20 de marzo de 2014

El arte es un lugar allanado

El Arte es un lugar allanado. No es un terreno donde sembrar el pensar, ni es el ámbito donde debamos proceder a un dejar ir las cosas. El llamado “arte” surge del desasirse. Es un extravio, que desgraciadamente, ya hace mucho tiempo hemos convertido en útil. Para el artista hay un escaparate y un escenario de vivos colores mientras un grupo de personas busca reconocerse como público, cada uno acepta su rol, cada uno conoce su sitio y su lugar. Todo ha sido predeterminado, El artista “mantiene” al público, al espectador, al observador. Esta expresión proviene de la contracción  “manu tenere” compuesta de “manus” mano y “tenere” retener, esto concierne también al que resulta “mantenido” por las manos de otro, al que como a un numero que le ha sido asignado, se mantiene en el lugar que debe.                                                                                                 Un gesto de urbanidad. No es del todo cierto pero,  solo hay arte en la ciudad. El campo, hace tiempo que ha sido industrializado y el campesino es tan urbano como el hombre que vive en una ciudad. El “urbanitas”  detesta el campo. Vemos al pintor en su estudio y al pianista en el escenario. La naturalidad con la que aceptamos sus artes, dejándonos llevar por la música y por los colores de uno y otro es lo que pongo en duda. Ambos han forzado su “proceder” espontaneo para desenvolverse en un ámbito que no es el suyo. Horas de prácticas, días de entrenamiento continuo…  el cuerpo y la mente se sistematizan a la manera en que lo haría una maquina.  Lo que los mantiene unidos es el ritmo, la inmutabilidad de transformarse. Lo que no es, es lo que oímos como lo que no vemos, es lo que percibimos. De tal forma la gente que les rodea les pregunta siempre por una descripción de las mismas. El hombre sistematizado es el artista, el ámbito de su sistematización es el estilo. Una y otra vez repite los mismos gestos hasta conseguir “parecidos”, hay semejanzas por doquier. Cuando descubre algo nuevo, lo repite una y otra vez, cada vez con menor asombro. La novedad se absorbe cada vez más fácilmente. El “decir” del artista se convierte en un “no decir” hasta convertirse el mismo en un ser alienado, un robot dentro de una caja de cristal. Una persona mecanizada arrasada por la subjetividad de la modernidad, que no piensa. Necesitaremos a atravesar algún día este campo exterminado. No puede ser de verdad, que distingamos “artistas” de “no artistas”.  El carácter artístico del hombre,  viene de suyo. Su pensar proviene de su esencia. Nadie duda suficientemente, en términos energéticos es un degaste detenerse en algún punto cuando todo el mundo sigue avanzando. No hay provecho, no hay utilidad. El artista cuando ejecuta algo, ya sabe lo que será. Hay una intuición, un resquicio, en la que sopesa la acción a realizar y evalúa el posible resultado. Su pensar está condicionado  La industrialización del arte conlleva su abandono cuando las condiciones económicas cambian. A mayor proliferación, mayor destrucción. Es un franco contrasentido llamarse creador de algo cuando trabajas desde la previsión. Cuando solo transformas. Es el pensar, cuando se instala en la duda y solo cuando permanece allí, cuando busca el decir. Sale hacia afuera.

Vemos la excesiva estatización del mundo, una inmensa capa de sobrerealidad  estandarizada podrida de especulación, ya no hay intención ,los “no artistas” han abandonado ya, esa complicidad en la que no hay concordancia entre el fetiche y lo sagrado.

La estética del fist fucking

La estética del fist fucking

Parece, que el hombre construye su identidad a través del rol. Al recién nacido, se le implantan culturalmente, el rosa o el azul según sus sexos. Tener genitales, no significa irremediablemente, tener que asumir todo el rigor, de acoplarse a una forma de ser,  Se define de una situación y a esta situación se la denomina de alguna forma. Denominar algo, es restringir de alguna forma su significado, indica una deformación del sentido con el que es percibido. Muchas veces es una definición demasiado simplista y general. Bueno, malo, feo, bonito… A primera vista, parece que la voluntad, es la que forma, que algo que todavía no es comprensible, pueda ser aceptado. Si es el deseo, el que subyace a todo esto, el deseo será anterior a la voluntad. La estética erótica es un nexo entre voluntad y deseo. Pero la denominación trastoca lo percibido y no nos deja percibir la polisemia de todas las posibles denominaciones que serán restringidas. Así las cosas, no es lo mismo llamar a algo erótico que pornográfico, ni la voz inglesa Fist Fucking se corresponde plenamente con el termino de follar con la mano.  Además, yo mismo he violado el juego, titulando este escrito “la estética del Fist Fucking”, con lo que parece que intento hacer comprensible el carácter visual y pasivo de una práctica sexual.  

El  sujeto es cuestionado constantemente, por un ambiente que lo forma. Cuando el sujeto adquiere habilidades sociales y de comportamiento, ya es demasiado tarde… su espíritu crítico ha desaparecido para siempre. Entonces se volverá mucho más superficial al analizar otras cuestiones. Todo lo que tenga que ver con un principio, aparecerá como un punto ciego. Ni tan siquiera se apercibirá de ello.
El Fist Fucking es un reclamo contra la política costumbrista del coito. Cuando surgió, seguramente, carecería de denominación, igual fue en la edad de piedra. No habría, por entonces influencia social ni moral, hablamos de personas libres.
Ahora parece que el Fist Fucking pertenece a la masa. Y el problema más difícil es investigar, como se ha instigado a tanta gente, a dar este estimulo respuesta.
El fist Fucking, como bien sabemos hoy en día es una práctica en expansión. Su difusión tendría un punto de partida reciente y se debería a un congreso medico en la que un medico relataba que esta era una de las practicas favoritas de un paciente suyo. Recordemos que durante esta época la homosexualidad era tratada con electroshocks.
En los primeros videos sobre el tema, los participantes llevaban mascaras. Esta práctica iba por entonces asociada al sadomasoquismo, y este a su vez al sentimiento religioso.
La estética religiosa valora el sufrimiento. Jesús, sufre por “nosotros”, es un sufrimiento bonito, estético, banal que se traduce en unas estatuas que son pasadas por toda la ciudad durante semana santa. Son siglos de hacer sufrir a la gente. El mercado de consumo devalúa al individuo que vive obsesionado por alcanzar la imagen publicitaria de una sexualidad inalcanzable. A los 22 eres joven, a los 28, ya te has devaluado por completo, a los 40 eres material de desecho. Ha habido una transposición de papeles, el lugar que ocupaba la inquisición, lo ocupa la industria de las tarjetas de crédito. El sufrimiento por llegar a final de mes y alcanzar un tono corporal imposible. El lugar de la inquisición ha sido suplantado por una mezcla de sexualidad y dolor, es posible que resulte muy placentero también, pero esto no es el tema del asunto, sino su “estética”, aquello que nos atrae por ser visualmente deseable. En una sociedad audiovisual,  la estética del fist fucking surge de la difusión de imágenes por una conciencia  “de pose”. Es subvertir la sensibilidad dieciochesca  en la especulación de que el hombre no puede entenderse y que siempre ira en búsqueda de lo nuevo. El objetivo  estético es obtener una respuesta emocional abrupta. Lo que se siente es un ir mas allá, para provocar una descarga de adrenalina en el receptor.
Esta estética, con la mano entrando y saliendo de la cavidad corporal, el movimiento de la mano entrando, repercute en la totalidad del cuerpo yacente, ambos son un engranaje de emociones compartidas, ahora los dos cuerpos son uno, no se dividen, hay jerarquía en cada movimiento, que es perfectamente coordinado por la misma acción vital que justifica la toma de la totalidad. La visión nos aturde, pero además nos socava la capacidad de valorar y mucho menos, de juzgar lo que estamos viendo. El cuerpo desnudo, las prendas intimas o el mismo coito, es demasiado natural como para llamarnos la atención. Hablamos, por encima de todo, de emociones. Hay un acto de complicidad entre dos personas, una que realiza la adhesión al mundo  de un cuerpo convergente que entra de lleno en un dinamismo íntimo con otro, ambos combinan la constancia de sus movimientos con la estilización del sentido con el que las imágenes entran en conflicto con el sentido mismo de mimesis. Es un “hacer” que se deja hacer.
Estamos pasmados. Vemos una estética dentro de la sexualidad y no un acto contra el falo. En termino visuales, lo observado constituye un mundo real y sensible que es identitario, bien podría tratarse de un “uso” minoritario, pero el hecho de ver su proliferación en el ámbito del ciberespacio, presupone que “aquello”  existe en alguna parte, marca una concordancia con un pensar, con un modelo mimético que embota el pensar. Personas respecto. La difusión del Fisting transmite  el acto homogeneizador, vemos un trípode entre una mano y un ojo. Es un movimiento a la manera en que Winckelman describe un cuadro. Hay un movimiento semejante a las olas que mecen los barcos en el mar. No hay discurso, no hay argumento porque no lo entendemos desde la lógica. Dos piernas   de que somos nosotros los que estamos en discordancia  o nos sugestiona a imitarlo, pues es lo deseado por nosotros y ya existe. Hemos llegado tarde.




Toda la sensibilidad de Baumgarten a Kant es enaltecida, por el sentir de unos labios entrecerrados unos labios, ellos hacen del avanzar un detenerse.  Es un ámbito en desarrollo,  tal como lo hace deseable, es constatar que todo el mundo ya ha llegado, y nosotros somos los raros. Tal como Lo bello es también lo frágil. Las gentes, todavía respondemos a unos estímulos  Platónicos, que desde aquellos tiempos, reconocen en lo visual un medio para acrecentar la pasividad del espectador.

lunes, 17 de marzo de 2014

El percibir de las cosas

Si el percibir es puro y simple interpretar. Es el valor de lo interpretado, el que juega como remanencia. Pues el percibir de las cosas desemboca en otra problemática. Es el signo del lenguaje el que se refiere a una persona que interpreta su propia ausencia. Esto es fácilmente plausible en arte, cuando las imágenes suplantan, creando un desdoblamiento perceptual, el “yo” sucedáneo y el “yo” real. El texto se sitúa al margen de quien lo expresa. Y es el sujeto, el que decide irse. Esta ausencia recrea una solución utópica, la del que yo no soy. Para ello transforma su decir en alusión simbólica. El lenguaje escrito es “ideal” porque trabaja las generalidades.
El discurso simboliza enmascarándose en una red de significantes que se embrollan  entrelazándose para crear nuevos significantes. Cada red es un símbolo más.
“El Quijote” es un símbolo de todo lo que allí dentro está escrito. Incluso cuando esto no es evidente, el símbolo indica, que se desconoce el contenido.
El tiempo histórico es puro símbolo. La historia es homogénea, lineal, ideal.  El tiempo histórico, no es aquel que ha desaparecido, sino que es este otro que se ha desplegado alcanzando la actualidad. El fantasma del pasado nos afecta, taxativamente como el “símbolo” de algo que no está de origen incierto, cuestionamiento inseguro y de difícil análisis.
El pasado es idealista, y no por mediación del Kantismo, cuyo universalismo es reciente. Recordare que esta idea, ya se encuentra presente en el concepto ideal de Dios. Este creador utópico o no, es el responsable de nuestra idea de facticidad de lo ente. Vemos que el día a día se devalúa.  La presencia de salvadores míticos a los que nos debemos, son símbolos de nuestra dependencia.
 La técnica no nos salva, al contrario, nos suplanta más. La rutina diaria, el tren que pasa en punto, la cita con el médico para la semana que viene y la dependencia consiguiente del móvil, del coche, del tren y del ordenador. Estos repetitivos y reiterados gestos diarios nos llevan a la muerte en vida. La supresión de un presente que se vive como maquina.
Aquí llegamos al meollo. El corpus es el siguiente. Lo verdaderamente actual del presente es el pasado.
El pasado sobrevive otorgando comprensibilidad a algo que no es viable. Ni este “triturar” el pasado desgajándolo como si fuera una fruta, violentándolo e intentando hacerlo desaparecer, no tiene incidencia en el pasado sino en el presente.
Lo que se trasmite desde el pasado no es el lenguaje, pero tampoco el símbolo “hace”. Es la idea de presente la que honramos, y lo hacemos con posterioridad. Por ello confundimos siempre pasado histórico con memoria. La historia es “dogmatica”.


El pasado nos lega situaciones determinadas que “todas ellas” hacen frente a situaciones actuales. Ellas no se leen a la manera de cómo leeríamos un libro. Ni podrían interpretarse para beneficio nuestro, porque lo que se transmite con ellas no es información, es una tradición que alcanza este preciso instante. Esto es “Dogma”.

sábado, 15 de marzo de 2014

Fotografía
Flâneur

Quien decide entrar de lleno en un debate, corre el riesgo de equivocarse. Pensar es sumergirse en un ámbito ajeno. Solo si descubro el sentido y el origen podre desarrollar mi tema.
Cuando faltan datos para desarrollar el tema o este es demasiado actual, en cierto sentido, nos estamos adelantando a los acontecimientos y no podremos evitar que estos caminen hacia un irremediable final.
El siglo XIX, resuelve el desarrollo social, interponiendo un desarrollo económico a gran escala, y lo hace mediante la invención de maquinas que progresivamente van sustituyendo, las relaciones naturales con los objetos. El contacto con la ropa para lavarla, desaparece mediante la invención de la lavadora.  El desarrollo mecanicista del capitalismo se desarrolla por todo el sigloXX, desplegando las ausencias del contacto directo con los objetos.
La crisis de este contacto, nos deja a la deriva del pensamiento y anclados en la sociedad de consumo. Es la productividad, la vara que usan para medirnos. Ir contra esta productividad es reconducir el pensar fuera de su elemento, volverse anómalo.
Por mucho que se quiera, pensar no es sinónimo de conocer. El que piensa, debe “detenerse”. No hay espacio para las palabras cuando es lo “real” lo que no puede narrarse. Debo decir que, conocer guarda una copertenencia al “ver”, mientras que el pensar es argumentativo. 
Fue Baudelaire, quien descubrió al flaneur. Antes había sido Balzac. Pero quien le dio todo el peso y valor, llevándolo a una enorme fecundidad en sus escritos fue Baudelaire.
El Flaneur es un operador ideológico sumido en una realidad de calles. El, reconoce la imposibilidad de narrar lo real y gusta de sumergirse entre la multitud.
Walter Benjamín lo utilizo después para construir cientos de estereotipos y sustentar un discurso narrativo en el acto mismo de narrar.
El flaneur   mira, observa, pero se halla desconectado de todo. Ya no conserva la tradición ni entiende la modernidad.
El presente es algo que le es ajeno.
“La vida es producir cadáveres” escribe Walter Benjamin , en el Trauerspiel.  Vivir desde la muerte, el paseante desaparece fugazmente de un sitio donde nunca ha estado, el que vive en una ciudad es su propio huérfano, es un desposeído en ruinas, bajo miles de estos escombros.

El Flaneur es la base de la contemporaneidad. El se asocia a una persona cuyo objetivo es metafórico. Se asocia normalmente a un paseante, a una persona que gusta de deambular por las calles sin rumbo fijo. El Flaneur se deja seducir por el juego axiomático de la realidad, aceptando de buen grado todo aquello que le es ajeno. Si el Flaneur tiene sus orígenes en Francia y carece casi por completo de uso en España, me viene a la mente otra palabra que, fácilmente puede ser símil o incluso equivalente  de esta y es la locución Inglesa de “Snob”. El Flaneur es lo contrario de lo genuino, es el que pasea a través de una realidad constituida de calles y escaparates, un lenguaje ya constituido. Encuentra cierto gusto en detenerse en este estado infantil. Puede vivir en esta sociedad sin participar de ella. Se muestra activamente desapegado del pasado, no se implican ni solidarizan activamente por nada ni por nadie.
El Flaneur es un hombre derrumbado por la estandarización social que todo lo nivela. Desconecta las noticias,  deforma su criterio, se muestra obstinado en conocer, pero es incapaz de explicarse pero no se detiene. Continúa obstinado, calle abajo, paseando.
En el siglo de la información, nos dicen que las redes sociales nos permiten navegar. Ningún pasear más lánguido puede existir ya, que el hombre sentado que dice navegar. El internauta sufre crisis identitarias. El hecho natural es ser maquina. Desaparecer en vida.

. Las imágenes se multiplican, más y más… luego el mirar se detiene.  Simplemente desplazan la acción de mirar. Lo exterior ha sido alterado y ya es lo opuesto a lo percibido al verse reemplazado por la interposición del lenguaje que demanda para sí  la comprensión de lo exterior. Pero no hay un exterior significante, al margen de la percepción. La percepción es interpretativa. La acción de mirar carece de disciplina, carece de método, carece además de formación. Vivimos en un mundo audiovisual. Pero no hay un mirar por ninguna parte. Ni tan siquiera es ceguera, es el juego de apresar algo con la mirada lo más rápido posible. El mundo nos entra por los ojos, pero no podemos transmitir este mirar, no hay liberación de las imágenes apresadas por nuestros ojos, no puede darse la exteriorización de este fenómeno y solo se da en el representar de las imágenes. Es todo muy raro, muy denso y oscuro, y encima  no nos damos cuenta de ello y nos parece incluso algo deseable y natural que así sea.
El mirar no prevé ningún punto álgido ni ningún zenit o nirvana.
El mirar no contradice los hechos, las definiciones y las relaciones de este percibir, sino que participa activamente. Lo damos por asumido. Uno considera la percepción como origen, ello es de donde “sale”, el lugar que lo acoge. Esta falacia se expresa así. “Mientras que el ser percibido es pasivo, el percibir es activo”. Y decimos esto expresando la utilidad y el provecho que de ello evaluamos.  Es el propio percibir, el percibir mismo. Este desarrolla un proceso que desemboca en el lenguaje. Este es su origen. Cuando “percibimos” este percibir “está de vuelta”, ya se ha desarrollado. Percibir transgrede estas distinciones. El percibir es ascendente pero no activo. Lo activo es la “relación” que es suplantada por la convicción de que lo percibido sea.
La indicación formal de que algo sea, es un”referirse”. Cuando más nos damos cuenta de la incongruencia del percibir, vamos liberan zonas de realidad que son desplazadas y suplantadas por otras nuevas.  El nombrar, es parte de este “referirse” y esta propiedad no puede ser poseída desde el percibir.
El “referirse” trae a la conciencia una identificación correcta con lo percibido y la recreación de estímulos nuevos mediante el poder evocativo de la palabra. La circunspección del ocuparse del significado percibido anula la percepción misma. Es la percepción misma la que significa. Ella genera interpretaciones y a pesar de que el referirse, recree ciertas posibilidades de comprensión, estas son ilusorias.
Lo perceptual no puede ser expresado semánticamente y deja subordinado el entramado remisional a un número limitado de propuestas.
El ver, el tocar, el oír… son formas de estimulo. Ellas identifican lo que ya ha sido identificado de antemano. Pero el percibir en sí, es mucho más complejo y traspasa esta capacidad de identificación mediante el abordar algo interpretativamente.  La atención al entorno, es anticipatorio de este percibir, este nos anticipa la respuesta. Si no prestamos atención, somos expuestos a la acción del estimulo, de la manera correcta. Abandonamos la identificación correcta de las cosas, nos desentendemos del interés cognitivo generado, para abandonar, el entramado remisional que nos llevaría a almacenar lo percibido en forma de información.

Percibir

Que es percibir algo?
A primera vista, la primera impresión que causa esta pregunta, es que “existe” algo material y que este algo, todavía está por ver. Percibir presupone la materialidad de las cosas a los sentidos y no una interpretación de las mismas. El elemento conductor del percibir es el hombre mismo. El hombre es lo solido, lo tangible. Por ello resulta “omitido” de todo discurso. Hay algo material, hay unos sentidos y también hay una interpretación, aunque esta, está por llegar.
Percibir es registrar performativamente condiciones de asertabilidad. Hasta cierto punto, sucede. Y sin embargo se presenta este estado de una manera un tanto más causal, cuando convertimos  lo percibido en un continente de significado. La memoria trabaja para negar los sentidos, suprimiendo aquello que no conoce por un análogo suplementario o un sucedáneo. La realidad es separada de su práctica, para deformarse constantemente. La realidad es cambiada de su contexto pragmático en polisémico, para reestructurarse dentro de cierta significación simplificadora. Este fue el motivo, de la aparición de la ideología que todo lo agrupa para contextualizarlo y convertirlo en definición ideología. Lo  que cuenta es la palabra que encabeza el discurso, aquello que nos prepara para lo que vendrá. Por mucho que miremos, no veremos el paisaje en un titulo.
 No vemos, no sentimos, no tocamos… como las cosas son, pero no es ignorancia esta carencia. No enteramente.
Hablamos de percibir a la especificidad  de lo aseverado, ellas van mas allá, y penetran más profundamente que las premisas de “verdad.”
El decir de la percepción es entregar el cuerpo para apresar algo de realidad. El cuerpo hace de antena para apropiarse de aquello que recibe. Esta apropiación es el percibir propiamente dicho.
Lo que es y lo que no es, es el percibir, cuando trasciende una sutil delimitación contextual para decir más la verdad, que su propia conceptualización.
La percepción resulta menos evidente que su propia conceptualización semántica.  La percepción no significa. Ella debate una crisis en el pensar, la carencia de total significación del percibir de las cosas fluye de su ausencia  de transmisión. La percepción no es comunicable.
La proliferación de representaciones visuales, no dicen nada de la vista. La percepción es alterable, luego es inauténtica. Ellas parten de una deformación de los estímulos sensoriales. Lo que ve el hombre, no es lo mismo que vería otro animal u otro ser. El estimulo, nos mantiene alerta, aun así, es contradictorio. A más ver menos mirar. La intelección no puede llegar a entender lo percibido.