Mi mujer me desaconsejo
leer a un autor, debido a su excesiva complejidad. En cambio me ayudo ofreciéndome
otro libro de un autor contemporáneo del primero, pero era muy distinto. “Es lo
que hice yo para poder entender al primero” Era un libro posterior que refutaba
las tesis del que fuera su profesor. En el libro este segundo autor, parecía odiar
el primero. Estaba escrito con tal claridad, que no entendía nada aunque me quedaba
un regusto agradable. Mi mujer continuo ayudándome, remarcándome las teorías que
estaba desmontando. Curiosamente, este segundo autor, nunca llego a nada,
mientras que el primero, hasta el día de su fallecimiento, fue considerado un
gran pensador.
Esta no es más
que la constatación de un fracaso y de cómo este fracaso puede ser algo
deseable. Advertir esto me conduce a una calma de mi experiencia respecto a los
hechos, respecto a lo que todo el mundo da por valido y yo, sintiéndolo mucho,
debo disentir.
“Precisamente porque la tiranía de la
opinión consiste en hacer reproches a la excentricidad, es deseable que la
gente sea excéntrica con objeto de vencer esa tiranía” J Stuart Mill.
Las discursiones deben desenvolverse desde las perspectivas de
cada contertulio. Los argumentos metodológicos son los más fáciles de sostener,
sobre todo cuando tratan de temas conocidos y los modelos que comprenden se dan
por superados. Esta superación indica el principio de un error. La verdad
entremezcla nociones distintas de realidad. El hombre se ha disciplinado en dar
los conceptos iniciales por superados. El científico en el laboratorio da por
hecho que el vapor de agua, la nube y el agua del vaso que esta bebiendo, son
lo mismo, pero no sabe más del agua. El concepto de lo que es el agua no se
haya refutado, pero no es todo lo estable que de un principio pudiera parecer.
Es cuestionable incluso pensar, que en esta proposición haya conocimiento. La indicación
de que hemos encontrado indicios de una verdad es solo el fracaso de nuestro
conocer las cosas. El conocimiento parece lograr estabilidad allí donde no hay.
Es un espejismo. El conocer se sustenta
en reglas, como si no existiera oposición entre conceptos similares. La experiencia misma del beber agua es solo
accidental. Toda esta estabilidad fundada en reglas que convierten al hombre en
sujeto se basa en juicios equívocos. El
hecho de que a partir del agua ya no se investigue mas es otra prueba más de
nuestro fracaso.
Nuestra familiarización
con los conceptos que fundamentan nuestro pensar es un impedimento. Lo más básico
es lo que debemos poner en duda. Las premisas básicas, lo más relevante. Esto que es incuestionable y que
usamos para dar a entender de que tenemos un conocimiento muy sólido. Esta primigenia
etapa de nuestra infancia en la que fuimos llenados de un entender el mundo,
dando por supuestas infinidad de cosas es la que nos expulsa de acceder a un
entender superior. “Cuando nos familiarizamos con las categorías
existentes y con las alternativas que están siendo usadas en el examen del punto
de vista recibido, nuestro pensamiento pierde su espontaneidad.”(pag
28 Feyerabend)
“Además, ¿Quién piensa que aumentar el número de cátedras
universitarias va a llevar a un punto de vista más crítico? (Wolf
pag 27) Las cátedras universitarias son lo único que un
filosofo radical desea acceder para desarrollar su mejora intelectual (Wolf
pag 17) ¿Qué pasaría si dijéramos que la filosofía no se
puede aprender? –Los catedráticos- “son a menudo cobardes”
(Wolf). “Un
universitario tiene el punto de vista tan restringido que no es capaz de
comprender incluso a un no-universitario”(Paul
Feyerabend) “ Si pensamiento y apariencia no se corresponden
completamente e uno con el otro, se tiene, para empezar que hacer una elección:
uno de los dos es erróneo” (Kendall)
El filósofo, el antropólogo, el científico… trabajan
con categorías fijas. La parte más
extensa, es la que damos por presupuesta. “El objeto es algo terminado y
perfecto que no necesita apenas de pensamiento para expresar” El objeto logra
orden, mientras que el pensamiento se muestra en toda su deficiencia. “Necesita
que aparezca material para completarse”. (R. Carnap)
No pensamos,
buscamos un punto donde cimentar conocimiento y vemos una oportunidad en unos
hechos y unas pruebas y unas reglas que se cumplen. Damos por sabido tantos
elementos, que uno por uno no son nada estables. Según los argumentos de los evolucionistas,
las especies se desarrollaban y perfeccionaban produciendo variaciones y
desembarazándose de partes menos adaptadas.
Así las especies se mejoraban,
perfeccionándose mediante la proliferación. El primero de estos errores aparece
en la teoría de Darwin. “No solo lo
adecuado se Heredaba… “también se heredaban los errores. Los evolucionistas no
se detuvieron a pensar los fallos de sus reglas. De esta manera se daba a sus
leyes un rango de infalibilidad determinante que hizo que sus leyes fueran
considerados “juicios supremos”.
Lo racional
es un problema cuando anda al asalto de su primera respuesta, pero este
problema se vuelve mayor cuando “está de vuelta” como cuando usamos ciertas categorías
fijas (objeto, realidad, verdad) y todas las situaciones cambiantes que
representan, “situacionistas” que elaboran una ilusión de comprensión. El verbo
“saber” no es racional. Fluctúa y cambia. Se extiende en un punto y se detiene
en otro. Esto la crítica lo sabe bien. La subjetividad es enteramente cambiante ¿Cómo asignarle un valor estable
por mediación de un vector polisémico? Todos los caracteres de todas las letras
del abecedario construyen un discurso cada vez distinto. Las letras se mueven
(Barthes). Todos los componentes del saber se analizan, por eso hay escuelas y escuelas
de pensamiento y hay ramas, donde se desarrollan. Pero todo se encamina a
rescatar los recurso propios. Si una teoría no es cierta y no se puede
verificar un proceso o un argumento no es valido, puede entenderse todavía en
sentido positivo, si hemos intentado levantar algo de mil formas y hemos
recabado información y progresivamente hemos creído entender algo, justo cuando
el discurso que deseábamos empezar se ha ido al traste. Las facultades no se
ejercitan haciendo lo mismo que mi vecino, justo porque los demás lo hacen. En
la mimesis, descubrimos que lo que intentamos
es evitar ser nosotros mismos. Este ser gregario, ir donde otros van,
hacer lo que otros hacen. La conexión con mi propia individualidad, todavía debería
existir.
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