domingo, 13 de abril de 2014

Mi mujer



Mi mujer me desaconsejo leer a un autor, debido a su excesiva complejidad. En cambio me ayudo ofreciéndome otro libro de un autor contemporáneo del primero, pero era muy distinto. “Es lo que hice yo para poder entender al primero” Era un libro posterior que refutaba las tesis del que fuera su profesor. En el libro este segundo autor, parecía odiar el primero. Estaba escrito con tal claridad, que no entendía nada aunque me quedaba un regusto agradable. Mi mujer continuo ayudándome, remarcándome las teorías que estaba desmontando. Curiosamente, este segundo autor, nunca llego a nada, mientras que el primero, hasta el día de su fallecimiento, fue considerado un gran pensador.
Esta no es más que la constatación de un fracaso y de cómo este fracaso puede ser algo deseable. Advertir esto me conduce a una calma de mi experiencia respecto a los hechos, respecto a lo que todo el mundo da por valido y yo, sintiéndolo mucho, debo disentir.

 

“Precisamente porque la tiranía de la opinión consiste en hacer reproches a la excentricidad, es deseable que la gente sea excéntrica con objeto de vencer esa tiranía” J Stuart Mill.
Las discursiones  deben desenvolverse desde las perspectivas de cada contertulio. Los argumentos metodológicos son los más fáciles de sostener, sobre todo cuando tratan de temas conocidos y los modelos que comprenden se dan por superados. Esta superación indica el principio de un error. La verdad entremezcla nociones distintas de realidad. El hombre se ha disciplinado en dar los conceptos iniciales por superados. El científico en el laboratorio da por hecho que el vapor de agua, la nube y el agua del vaso que esta bebiendo, son lo mismo, pero no sabe más del agua. El concepto de lo que es el agua no se haya refutado, pero no es todo lo estable que de un principio pudiera parecer. Es cuestionable incluso pensar, que en esta proposición haya conocimiento. La indicación de que hemos encontrado indicios de una verdad es solo el fracaso de nuestro conocer las cosas. El conocimiento parece lograr estabilidad allí donde no hay. Es  un espejismo. El conocer se sustenta en reglas, como si no existiera oposición entre conceptos similares.  La experiencia misma del beber agua es solo accidental. Toda esta estabilidad fundada en reglas que convierten al hombre en sujeto se basa en juicios equívocos.  El hecho de que a partir del agua ya no se investigue mas es otra prueba más de nuestro fracaso.
Nuestra familiarización con los conceptos que fundamentan nuestro pensar es un impedimento. Lo más básico es lo que debemos poner en duda. Las premisas básicas, lo más  relevante. Esto que es incuestionable y que usamos para dar a entender de que tenemos un conocimiento muy sólido. Esta primigenia etapa de nuestra infancia en la que fuimos llenados de un entender el mundo, dando por supuestas infinidad de cosas es la que nos expulsa de acceder a un entender superior. “Cuando nos familiarizamos con las categorías existentes y con las alternativas que están siendo usadas en el examen del punto de vista recibido, nuestro pensamiento pierde su espontaneidad.”(pag 28 Feyerabend)
“Además, ¿Quién piensa que aumentar el número de cátedras universitarias va a llevar a un punto de vista más crítico? (Wolf pag 27) Las cátedras universitarias son lo único que un filosofo radical desea acceder para desarrollar su mejora intelectual (Wolf pag 17) ¿Qué pasaría si dijéramos que la filosofía no se puede aprender? –Los catedráticos- “son a menudo cobardes” (Wolf).  “Un universitario tiene el punto de vista tan restringido que no es capaz de comprender  incluso a un no-universitario”(Paul Feyerabend) “ Si pensamiento y apariencia no se corresponden completamente e uno con el otro, se tiene, para empezar que hacer una elección: uno de los dos es erróneo” (Kendall)
El filósofo, el antropólogo, el científico… trabajan con categorías fijas.  La parte más extensa, es la que damos por presupuesta. “El objeto es algo terminado y perfecto que no necesita apenas de pensamiento para expresar” El objeto logra orden, mientras que el pensamiento se muestra en toda su deficiencia. “Necesita que aparezca material para completarse”. (R. Carnap)
No pensamos, buscamos un punto donde cimentar conocimiento y vemos una oportunidad en unos hechos y unas pruebas y unas reglas que se cumplen. Damos por sabido tantos elementos, que uno por uno no son nada estables.  Según los argumentos de los evolucionistas, las especies se desarrollaban y perfeccionaban produciendo variaciones y desembarazándose de partes menos adaptadas.  Así  las especies se mejoraban, perfeccionándose mediante la proliferación. El primero de estos errores aparece en la teoría de Darwin. “No solo  lo adecuado se Heredaba… “también se heredaban los errores. Los evolucionistas no se detuvieron a pensar los fallos de sus reglas. De esta manera se daba a sus leyes un rango de infalibilidad determinante que hizo que sus leyes fueran considerados “juicios supremos”.

Lo racional es un problema cuando anda al asalto de su primera respuesta, pero este problema se vuelve mayor cuando “está de vuelta” como cuando usamos ciertas categorías fijas (objeto, realidad, verdad) y todas las situaciones cambiantes que representan, “situacionistas” que elaboran una ilusión de comprensión. El verbo “saber” no es racional. Fluctúa y cambia. Se extiende en un punto y se detiene en otro. Esto la crítica lo sabe bien. La subjetividad es enteramente  cambiante ¿Cómo asignarle un valor estable por mediación de un vector polisémico? Todos los caracteres de todas las letras del abecedario construyen un discurso cada vez distinto. Las letras se mueven (Barthes). Todos los componentes del saber se analizan, por eso hay escuelas y escuelas de pensamiento y hay ramas, donde se desarrollan. Pero todo se encamina a rescatar los recurso propios. Si una teoría no es cierta y no se puede verificar un proceso o un argumento no es valido, puede entenderse todavía en sentido positivo, si hemos intentado levantar algo de mil formas y hemos recabado información y progresivamente hemos creído entender algo, justo cuando el discurso que deseábamos empezar se ha ido al traste. Las facultades no se ejercitan haciendo lo mismo que mi vecino, justo porque los demás lo hacen. En la mimesis, descubrimos que lo que intentamos  es evitar ser nosotros mismos. Este ser gregario, ir donde otros van, hacer lo que otros hacen. La conexión con mi propia individualidad, todavía debería existir.

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