idea
El término idea viene del latín idea ‘idea,
modelo, arquetipo’, y éste del griego ἰδέα (idea) ‘imagen ideal de un
objeto’, ‘la forma’, ‘el aspecto de una cosa’, ‘el tipo’, propiamente
‘apariencia’, derivado del verbo griego ἰδεῖν (ideín) ‘ver, divisar,
percibir con la vista’, cuya forma del pretérito o aoristo esεἶδον (êidon) que significa ‘yo
vi’, hermano del latín videre ‘ver’. El pretérito perfecto οἶδα (oída),
del infinitivo εἰδέναι (eidénai), significa ‘saber, comprender,
reconocer’.
Un sustantivo derivado del verbo
griego ἰδεῖν (ideín)
‘ver, divisar’ es el sustantivo griego εἶδος (eidos) ‘el
aspecto que presenta una cosa’, ‘su forma típica’, ‘prototipo, modelo,
arquetipo de una cosa’. El diminutivo griego εἰδολον
Ἰδέα (idea)
equivale, pues, etimológicamente, a “visión”; de ahí el verbo latino videre ‘ver’.
El diminutivo griego de εἶδος (eidos) es εἴδωλον (eidolon), que dio en latín idolum (ídolo);
así como εἰδύλλιον, en latín idyllĭum (idilio),
que significa ‘poema breve’ de la poesía pastoril, ‘escena campestre’ de la
vida pastoril.
La raíz -vid es la raíz tanto de ἰδεῖν (ideín)
como de videre). Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que esta
“visión” no es sólo, ni siquiera primariamente, la que alguien tiene de algo;
la “visión” a la que se refiere la ἰδέα (idea) griega es más bien el
aspecto o figura que ofrece una cosa al verla. Ἰδέα (idea)
significó luego tanto el aspecto de la cosa como el hecho de “verla”. Cuando se
acentuó lo último la “idea” designó lo que se “ve” de una cosa cuando se
contempla cierto aspecto de ésta.
La raíz indoeuropea *ueid- / *uedi- /*udi- significa ‘ver,
divisar’, más tarde el pretérito perfecto οἶδα (oída),
del infinitivo εἰδέναι (eidénai),
significó ‘haber visto’, ‘yo sé lo que he visto’, de ahí pasó a significar
‘saber, comprender, reconocer’. Sócrates dirá, más tarde: οἶδα οὐδὲν εἶδως (oída
oudén éidos), es decir, “sólo sé que no sé nada”.
De
la raíz indoeuropea *ueid- (‘ver, divisar’, ‘haber visto’) se
derivaron términos como wizzen (medio alto alemán), wizzan (antiguo
alto alemán),witan (gótico), witan (antiguo
inglés), veta (sueco) ‘saber algo por haberlo visto’; wise (inglés
moderno) ‘sabio, prudente’. De la misma raíz indoeuropea se originan en alemán
moderno wissen ‘saber’, Weise ‘forma,
menara’, Witz ‘chiste’, gewiss ‘cierto’, Gewissen ‘conciencia
moral’,Wissenschaft ‘ciencia’.
Los Vedas son cuatro libros:
Rig Veda: de rig, sagrado,
contiene los himnos a los dioses.
Sâma Veda: de saman, cántico,
contiene los himnos de sacrificios y ritos.
Yajur Veda: de yajus, ritos del
sacrificio, contiene los aspectos prácticos de la liturgia.
Atharva Veda: el más reciente de
los Vedas, contiene las oraciones y deberes sacerdotales.
La palabra védas en indio antiguo significa ‘posesión,
adquisición’; es la misma palabra que la forma verbal griega εἶδον (êidon) ‘yo vi’, en indio
antiguo ‘encontré, adquirí’. La palabra está formada por la raíz vid,
generalmente traducida como saber. De allí que vidya sea
conocimiento y avidya, ignorancia. Esa raíz vid se
relaciona con idea en griego, video en latín, wissen (‘saber’)
en alemán y wit en inglés.
La tradición indoeuropea ha primado la forma de conocimiento y del saber
mediente el órgano de la vista o de la ‘visión interior’, de la idea como
visión. De la imagen que nos formamos sacamos la idea de la cosa como aquella
visión inmutable o típica de ella. En nuestra cultura occidental hay un
predominio de la visión, y no tanto de la fonación (logocentrismo que tanto
criticaba Jacques Derrida): Una cosa tiene el valor que tiene su ‘imagen’
(engl. image), hay incluso “creadores de imagen” para todos
aquellos que quieran triunfar, tanto en política como en sociedad. Cuando
tenemos que enjuiciar las posibilidade de algo, decimos “lo veo muy difícil”,
“no lo veo claro”. Decimos que las culturas tienen una “visión del mundo”
(alemán: Weltanschauung).
A este Weltanschauung habría que oponer un Weltempfinden,
una percepción del mundo que no sea solamente visual (que no sea sólo un vídeo).
A veces usamos otras expresiones como “me lo da el corazón, y mi corazón no me
engaña nunca”. En alemán se habla de tomar una decisión “aus dem Bauch heraus”
(‘una decisión espontánea’, ‘una decisión visceral’, ‘una decisión sin pensar’,
‘una decisión totalmente intuitiva’). Los expertos hablan hoy de “visceral
brain” (alemán: “Bauch-Hirn”), ‘inteligencia o cerebro intestinal’ para
resaltar que nuestro conocimiento de las cosas no es solamente visual ni está
dirigido solamente por el cerebro.
No se trata de lo que vulgarmente se llama “tener un sexto sentido”, sino
de tener todos los sentidos abiertos, abrir todas las puertas
de la percepción. En su autobiografía, la famosa psicoanalista alemana Hellene
Deutsch se burla de un compañero psicoanalista que había escrito un libro con
el título “Oír con la tercera oreja” (“Hören mit dem dritten Ohr”). Decía Hellene Deutsch que su compañero necesitaba una
“tercera oreja” para oír porque estaba sordo de las dos.
El verbo español saber (desde el siglo
X) está tomado del latín sapere ‘tener inteligencia’, ‘ser
entendido’, ‘tener gusto’, ‘ejercer el sentido del gusto’, ‘tener tal o cual
sabor’, ‘saber a algo’. Derivados: sabido, sabiduría, saborear,
sabroso, desabrido, desabrimiento, consabido, resabido, resabiarse. Cultismos: sápido,
insípido, sapiente, sapiencia. Los bebés, cuando ven algo brillante o que
les llama la atención, lo meten en la boca, lo ‘saborean’ para conocerlo.
Xavier Zubiri postuló siempre
que la forma de conocimiento humana se basa en lo que él llama la inteligencia
sentiente, «que toda intelección es sentiente y, por tanto, todo modo de
aprehensión de lo real, aunque no sea ni visual ni visualizable, es verdadera
intelección, y lo aprehendido en ella tiene su propia inteligibilidad
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