miércoles, 9 de abril de 2014

Idea/ Eidos

idea

El término idea viene del latín idea ‘idea, modelo, arquetipo’, y éste del griego δα (idea) ‘imagen ideal de un objeto’, ‘la forma’, ‘el aspecto de una cosa’, ‘el tipo’, propiamente ‘apariencia’, derivado del verbo griego δεν (ideín) ‘ver, divisar, percibir con la vista’, cuya forma del pretérito o aoristo esεδον (êidon) que significa ‘yo vi’, hermano del latín videre ‘ver’. El pretérito perfecto οδα (oída), del infinitivo  εδέναι (eidénai), significa ‘saber, comprender, reconocer’.
Un sustantivo derivado del verbo griego δεν (ideín) ‘ver, divisar’ es el sustantivo griego εδος (eidos) ‘el aspecto que presenta una cosa’, ‘su forma típica’, ‘prototipo, modelo, arquetipo de una cosa’. El diminutivo griego εδολον
δα (idea) equivale, pues, etimológicamente, a “visión”; de ahí el verbo latino videre ‘ver’. El diminutivo griego de εδος (eidos) es εδωλον (eidolon), que dio en latín idolum (ídolo); así como εδλλιον, en latín idyllĭum (idilio), que significa ‘poema breve’ de la poesía pastoril, ‘escena campestre’ de la vida pastoril.
La raíz -vid es la raíz tanto de δεν (ideín) como de videre). Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que esta “visión” no es sólo, ni siquiera primariamente, la que alguien tiene de algo; la “visión” a la que se refiere la δα (idea) griega es más bien el aspecto o figura que ofrece una cosa al verla. δα (idea) significó luego tanto el aspecto de la cosa como el hecho de “verla”. Cuando se acentuó lo último la “idea” designó lo que se “ve” de una cosa cuando se contempla cierto aspecto de ésta.
La raíz indoeuropea *ueid- / *uedi- /*udi- significa ‘ver, divisar’, más tarde el pretérito perfecto οδα (oída), del infinitivo  εδέναι (eidénai), significó ‘haber visto’, ‘yo sé lo que he visto’, de ahí pasó a significar ‘saber, comprender, reconocer’. Sócrates dirá, más tarde: οδα οδν εδως (oída oudén éidos), es decir, “sólo sé que no sé nada”.
De la raíz indoeuropea *ueid- (‘ver, divisar’, ‘haber visto’) se derivaron términos como wizzen (medio alto alemán), wizzan (antiguo alto alemán),witan (gótico), witan (antiguo inglés), veta (sueco) ‘saber algo por haberlo visto’; wise (inglés moderno) ‘sabio, prudente’. De la misma raíz indoeuropea se originan en alemán moderno wissen ‘saber’, Weise ‘forma, menara’, Witz ‘chiste’, gewiss ‘cierto’, Gewissen ‘conciencia moral’,Wissenschaft ‘ciencia’.
Los Vedas son cuatro libros:
Rig Veda: de rig, sagrado, contiene los himnos a los dioses.
Sâma Veda: de saman, cántico, contiene los himnos de sacrificios y ritos.
Yajur Veda: de yajus, ritos del sacrificio, contiene los aspectos prácticos de la liturgia.
Atharva Veda: el más reciente de los Vedas, contiene las oraciones y deberes sacerdotales.
La palabra védas en indio antiguo significa ‘posesión, adquisición’; es la misma palabra que la forma verbal griega εδον (êidon) ‘yo vi’, en indio antiguo ‘encontré, adquirí’. La palabra está formada por la raíz vid, generalmente traducida como saber. De allí que vidya sea conocimiento y avidya, ignorancia. Esa raíz vid se relaciona con idea en griego, video en latín, wissen (‘saber’) en alemán y wit en inglés.
La tradición indoeuropea ha primado la forma de conocimiento y del saber mediente el órgano de la vista o de la ‘visión interior’, de la idea como visión. De la imagen que nos formamos sacamos la idea de la cosa como aquella visión inmutable o típica de ella. En nuestra cultura occidental hay un predominio de la visión, y no tanto de la fonación (logocentrismo que tanto criticaba Jacques Derrida): Una cosa tiene el valor que tiene su ‘imagen’ (engl. image), hay incluso “creadores de imagen” para todos aquellos que quieran triunfar, tanto en política como en sociedad. Cuando tenemos que enjuiciar las posibilidade de algo, decimos “lo veo muy difícil”, “no lo veo claro”. Decimos que las culturas tienen una “visión del mundo” (alemán: Weltanschauung).
A este Weltanschauung habría que oponer un Weltempfinden, una percepción del mundo que no sea solamente visual (que no sea sólo un vídeo). A veces usamos otras expresiones como “me lo da el corazón, y mi corazón no me engaña nunca”. En alemán se habla de tomar una decisión “aus dem Bauch heraus” (‘una decisión espontánea’, ‘una decisión visceral’, ‘una decisión sin pensar’, ‘una decisión totalmente intuitiva’). Los expertos hablan hoy de “visceral brain” (alemán: “Bauch-Hirn”), ‘inteligencia o cerebro intestinal’ para resaltar que nuestro conocimiento de las cosas no es solamente visual ni está dirigido solamente por el cerebro.
No se trata de lo que vulgarmente se llama “tener un sexto sentido”, sino de tener todos los sentidos abiertos, abrir todas las puertas de la percepción. En su autobiografía, la famosa psicoanalista alemana Hellene Deutsch se burla de un compañero psicoanalista que había escrito un libro con el título “Oír con la tercera oreja” (“Hören mit dem dritten Ohr”). Decía Hellene Deutsch que su compañero necesitaba una “tercera oreja” para oír porque estaba sordo de las dos.
El verbo español saber (desde el siglo X) está tomado del latín sapere ‘tener inteligencia’, ‘ser entendido’, ‘tener gusto’, ‘ejercer el sentido del gusto’, ‘tener tal o cual sabor’, ‘saber a algo’. Derivados: sabido, sabiduría, saborear, sabroso, desabrido, desabrimiento, consabido, resabido, resabiarse. Cultismos: sápido, insípido, sapiente, sapiencia. Los bebés, cuando ven algo brillante o que les llama la atención, lo meten en la boca, lo ‘saborean’ para conocerlo.
Xavier Zubiri postuló siempre que la forma de conocimiento humana se basa en lo que él llama la inteligencia sentiente, «que toda intelección es sentiente y, por tanto, todo modo de aprehensión de lo real, aunque no sea ni visual ni visualizable, es verdadera intelección, y lo aprehendido en ella tiene su propia inteligibilidad

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