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viernes, 4 de julio de 2014

El miedo de Durkheim a Elias

Según Durkheim en las sociedades simples donde solo hay una limitada división del trabajo (o un bajo nivel de diferenciación social) los individuos son relativamente intercambiables. El miedo se relaciona con lo que deseamos y con lo que rechazamos. El miedo trasciende nuestras perspectivas de bienestar. Solo la cohesión social mejora nuestras expectativas de bienestar. En estas sociedades dependen todos de todos y todos comparten una conciencia colectiva, o un sentimiento de pertenencia a esa sociedad que garantiza la cohesión social y la supervivencia de esa sociedad.
En las sociedades modernas, con tecnologías avanzadas y gran división del trabajo, los individuos son interdependientes, es decir, dependen unos de otros para satisfacer sus necesidades básicas. Las sociedades modernas también necesitan de algún tipo de conciencia colectiva: una serie de valores o visiones del mundo comunes y compartidas que actúen como “pegamento social” moderando las aspiraciones puramente egoístas de los individuos y manteniéndoles unidos por encima de sus intereses particulares, pero sin ahogar estos. Cómo conseguir este equilibrio entre las aspiraciones individuales y la cohesión social es uno de los principales temas de reflexión de Durkheim.
Emile Durkheim

En “Las reglas del método sociológico” (1895) Durkheim insistió que la sociología debía basarse en la observación y en la aplicación del método científico (en oposición a la filosofía)  Toda nuestra vida está dominada por nuestros temores a fracasar en todo cuanto nos proponemos. El miedo sustenta nuestra vida.Los hechos sociales tienen auténtica consistencia social y constriñen o influencian sus acciones (las normas, las instituciones son poderes para manipular el miedo, para hacer que una persona avance o se detenga). Cuando el gobierno no puede alterar el miedo de los individuos, estos se subvierten en sus maneras de obrar, de pensar y de sentir oponiendose a la corriente vigente y formulando un poder paralelo  por el cual se le imponen. A veces se le demanda a la ciudadanía mansedumbre, mientras que en otras ocasiones se demanda ferocidad. Son parte de la supremacía material y moral que la sociedad tiene sobre sus miembros. Tienen por efecto fijar, instituir fuera de nosotros, determinadas maneras de obrar y determinados juicios, que no dependen de cada voluntad particular tomada separadamente. Por ello centra sus estudios en las instituciones que define como todas las creencias y formas de conducta instituidas por la colectividad.




Bourdieu aceptó de manera abierta que el principal problema de su progra- 
ma de investigación se construyó retomando el proyecto durkheimniano 
sobre una sociología de las estructuras del espíritu. Es decir, aplicar a las so- 
Ciudades modernas lo que Emule Durkheim aplicó al problema de la religión 
En las sociedades primitivas. Sólo que esos problemas gnoseológicos, en 
el caso de las sociedades modernas, se vuelven problemas políticos: “no 
se puede no ver que las formas de clasificación son formas de dominación, 
que la sociología del conocimiento es inseparablemente una sociología del 
reconocimiento y del desconocimiento, es decir, de la dominación simbólica” 


Pierre Bordieu

"La oposición que la sociedad burguesa opone al fascismo es igual a cero. Los fascistas además, se han apoderado de Nietzsche y continúan beneficiándose  de esta apropiación de la misma manera que lo hacen los medios anti-fascistas burgueses"  De esta manera, advierte George Lukács, el Imperialismo es el problema común.

George Lukács
A diferencia de Weber, Elias observa que en Occidente la racionalización 
Está ligada a la corte, las ciudades y las normas de caballería. La racionaliza- 
ción, un aspecto del proceso civilizatorio, irrumpe por las presiones de todo el 
entramado de funciones hacia una mayor previsión y calculabilidad. Primero 
se hace visible en la corte (Bourdieu dirá que en la Iglesia)6
 en el siglo Xv, 
luego en la nobleza de Robe (Xvi-Xvii), posteriormente en las capas de la bur- 
guesía (Xviii), en el siglo XiX entre las masas y, finalmente, en otros pueblos no 
occidentales (XiX-XX)


Aqui, entramos en el meollo del asunto: Aparece Norbert Elias, que cree que el proceso civilizatorio solo permanece ligado al monopolio de la violencia. El miedo es importantisimo a la hora de escapar de la maquinaria destructiva de la represión imperialista. A mayor violencia, menor miedo. Pero surge un miedo interior (el miedo a desagradar)  Los modales exquisitos, el decoro y la educación en las buenas maneras son el escenario idóneo de los duelos a muerte, de la decapitación publica, de los códigos de honor.

El desprestigio es un (capital simbólico) y se liga a la competencia por la dominación.
El miedo es la racionalización de la conducta. El aumento de un comportamiento previsor, obstinado, empujado hacia la materialización de fines y causas.



La violencia simbolica se basa en la diferencia entre los agentes sociales dominantes y los dominados. La jerarquía es una lucha activa por exprimir a los que son aplastados. Su cúpula posee gran autonomía y es muy dinámica.

Los locos permanecen aparte de todo lo que sucede en nuestra sociedad. Loco es aquel que no entiende las cosas tal como se las relatan. Ve lo que otros no ven, siente lo que otros no sienten. El loco no tiene miedo porque no entiende. No responde a la realidad pero es el único que la entiende.


Norbert Elias

viernes, 25 de abril de 2014

no existe la realidad



La  infima aprehensión del entorno es la que genera imágenes a partir de nuestra percepcion. La realidad no es del todo racional o por lo menos, no todo lo que constituye nuestro entorno encaja dentro de la comprensión que realizamos. La realidad esta enmascarada de razón. Toda ella forma una atribucion  con mayor o menor grado de abstracción.
Lo que percibimos a través del microscopio es real, y la imagen deformada que vemos reflejada a través de un estanque también lo es. Nuestros sentidos son imperfectos y no entienden lo no racional, mas aun: transforman lo irracional en racional.
Los sentidos se derivan de una conciencia niveladora que allana lo diferente y extravagante en pos de uniformidad. Lo cognoscitivo percibe; Los sentidos no perciben, tan solo registran pero no decodifican.
Entendemos generalidades por doquier. Nuestro entender de la realidad es anómala. El mundo es un lugar inconsistente. Nuestra mente nos hace avanzar por un sendero, lo que vemos en el, es la exclusión de una parte de los elementos que contiene el lugar que estamos transitando. Nuestra identidad se ira correspondiendo con lo heteronomico.  Seguimos avanzando y descubrimos una señal en el suelo ¿Qué es? Sea lo que sea lo interpretamos como un rasgo autoreferencial.  Lo que vemos ya ha sido apresado con anterioridad, no es una focalización de algo sino que ha sido capturado por la indigencia del error.Toda la realidad ha sido trastocada. Lo que vemos en un punto ha sido desviado a otro punto, ha sido alterado, descompuesto, pero además no lo hemos visto.
Existe un punto ciego inherente a toda intelección, pero este punto ciego afecta a la visión total de las cosas. Si percibiéramos lo que no percibimos, acabaríamos  confusos y desorientados.  Los sentidos por muchos motivos son imposibles de satisfacer.


La comprensión del mundo hace referencia a las reglas que sustentan y tejen el percibir las reglas, cada cosa que vemos se asocia a una red de reglas que nos inducen a ver lo que vemos. La decodificación adecuada, además,  tiene que ver con la aprehensión que generan esas ideas que difieren de la realidad.
Lo real se comprende y a ella nos adherimos. Vamos a seguir caminando. El espacio se pone en duda, nos apoyamos en la intuición, no apodictica . Ahora subimos una cuesta.
En lo real, no hay espacio sino configuraciones acotadas. El lugar es un sitio en concreto, es un punto y una referencia.
Sin referencias, solo existe el espacio. Por espacio entendemos una dimensión sin restricciones de ningún tipo. Vamos, que es ficticio. El exterior es una frontera lugar y no un espacio. Por ello lo que hacemos es comprimirlo, pero es yuxstapuesto. Lo que se intercede, no se intercepta, pues difiere sensiblemente de nuestra proyección mental.
En todo ámbito, reconocemos lo que ya es. Es conjeturable detenernos ante algo conocido, sentimos lo que allí no hay. No hay objetividad en mi ver. No son transmisibles los hechos que registramos pues, contraintuitivamente ya han sido interpretados.


Paradoja de los Gemelos

Es un experimento mental que analiza la distinta percepción del tiempo entre dos observadores con diferentes estados de movimiento. La teoría postula que la medida de tiempo no es absoluta. El tiempo medido entre dos observadores a menudo no coincide, sino que depende del estado de movimiento relativo entre ellos. Supongamos que tenemos dos gemelos, uno de ellos hace un viaje espacial hacia un planeta a la velocidad de la luz, mientras que el otro se queda en la tierra. A su regreso, el gemelo que ha viajado es sensiblemente más joven que el que se ha quedado en tierra. Según la teoría de la relatividad de Einstein, las velocidades altas producen una mayor dilatación del tiempo, y el que viaja en la nave espacial, el tiempo va más lento