La infima aprehensión del entorno es la que
genera imágenes a partir de nuestra percepcion. La realidad no es del todo
racional o por lo menos, no todo lo que constituye nuestro entorno encaja
dentro de la comprensión que realizamos. La realidad esta enmascarada de razón.
Toda ella forma una atribucion con mayor
o menor grado de abstracción.
Lo que
percibimos a través del microscopio es real, y la imagen deformada que vemos reflejada
a través de un estanque también lo es. Nuestros sentidos son imperfectos y no
entienden lo no racional, mas aun: transforman lo irracional en racional.
Los
sentidos se derivan de una conciencia niveladora que allana lo diferente y
extravagante en pos de uniformidad. Lo cognoscitivo percibe; Los sentidos no perciben,
tan solo registran pero no decodifican.
Entendemos
generalidades por doquier. Nuestro entender de la realidad es anómala. El mundo
es un lugar inconsistente. Nuestra mente nos hace avanzar por un sendero, lo
que vemos en el, es la exclusión de una parte de los elementos que contiene el
lugar que estamos transitando. Nuestra identidad se ira correspondiendo con lo heteronomico. Seguimos avanzando y descubrimos una señal en
el suelo ¿Qué es? Sea lo que sea lo interpretamos como un rasgo
autoreferencial. Lo que vemos ya ha sido
apresado con anterioridad, no es una focalización de algo sino que ha sido
capturado por la indigencia del error.Toda la realidad ha sido trastocada. Lo
que vemos en un punto ha sido desviado a otro punto, ha sido alterado,
descompuesto, pero además no lo hemos visto.
Existe un
punto ciego inherente a toda intelección, pero este punto ciego afecta a la visión
total de las cosas. Si percibiéramos lo que no percibimos, acabaríamos confusos y desorientados. Los sentidos por muchos motivos son
imposibles de satisfacer.
La
comprensión del mundo hace referencia a las reglas que sustentan y tejen el
percibir las reglas, cada cosa que vemos se asocia a una red de reglas que nos
inducen a ver lo que vemos. La decodificación adecuada, además,
tiene que ver con la aprehensión que generan
esas ideas que difieren de la realidad.
Lo real se
comprende y a ella nos adherimos. Vamos a seguir caminando. El espacio se pone
en duda, nos apoyamos en la intuición, no apodictica . Ahora subimos una
cuesta.
En lo real,
no hay espacio sino configuraciones acotadas. El lugar es un sitio en concreto,
es un punto y una referencia.
Sin
referencias, solo existe el espacio. Por espacio entendemos una dimensión sin
restricciones de ningún tipo. Vamos, que es ficticio. El exterior es una
frontera lugar y no un espacio. Por ello lo que hacemos es comprimirlo, pero es
yuxstapuesto. Lo que se intercede, no se intercepta, pues difiere sensiblemente de nuestra proyección mental.
En todo
ámbito, reconocemos lo que ya es. Es conjeturable detenernos ante algo
conocido, sentimos lo que allí no hay. No hay objetividad en mi ver. No son
transmisibles los hechos que registramos pues, contraintuitivamente ya han sido
interpretados.
Paradoja de
los Gemelos
Es un
experimento mental que analiza la distinta percepción del tiempo entre dos
observadores con diferentes estados de movimiento. La teoría postula que la
medida de tiempo no es absoluta. El tiempo medido entre dos observadores a
menudo no coincide, sino que depende del estado de movimiento relativo entre
ellos. Supongamos que tenemos dos gemelos, uno de ellos hace un viaje espacial
hacia un planeta a la velocidad de la luz, mientras que el otro se queda en la
tierra. A su regreso, el gemelo que ha viajado es sensiblemente más joven que
el que se ha quedado en tierra. Según la teoría de la relatividad de Einstein,
las velocidades altas producen una mayor dilatación del tiempo, y el que viaja
en la nave espacial, el tiempo va más lento
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